El contexto internacional persiste como uno de los principales riesgos para la inflación
El Banco Central del Uruguay (BCU) advirtió que los conflictos geopolíticos son hoy uno de los escenarios más preocupantes en términos de política monetaria.
El Banco Central del Uruguay (BCU) publicó esta semana un nuevo Informe de Política Monetaria (IPoM), y uno de los temas que abordó en el mismo fueron los riesgos que advierte respecto de la inflación; en ese sentido, los conflictos geopolíticos y comerciales se posicionaron como los más contundentes en la actualidad.
Repunte inflacionario, mayores costos productivos, fuerte suba en los combustibles e incertidumbre por el abastecimiento de petróleo: los efectos de la guerra en Medio Oriente, que ya lleva algo más de dos meses, comienzan a materializarse y consolidarse de distintas formas también en el escenario local. Con este telón de fondo, el BCU hizo especial foco en los riesgos que suponen este tipo de conflictos geopolíticos, cada vez más habituales, para el horizonte de política monetaria (HPM) planteado.
Un escenario de «incertidumbre elevada» para la política monetaria
El punto de partida para las proyecciones del escenario analizado por las autoridades económicas fue la «incertidumbre elevada», y un presente fuertemente condicionado por fuerzas externas «que operan en direcciones opuestas y con magnitudes inciertas».
En ese sentido, señalaron que el riesgo más alto para una suba de la inflación es una mayor severidad y persistencia del shock energético internacional , asociado a la intensificación de los conflictos geopolíticos, con potenciales efectos a través del encarecimiento de los commodities y una mayor volatilidad financiera. Los cuales, a su vez, podrían verse amplificados localmente por la relativa rigidez de algunos precios no transables de mercado y por un entorno monetario y crediticio acorde con una postura expansiva.
De hecho, el tipo de riesgo geopolítico y comercial —actualmente protagonizado por Estados Unidos en ambos frentes— es el único que fue catalogado con una probabilidad alta en el último informe del BCU.
¿Qué pasaría con la inflación en caso de que se prolongue la guerra en Medio Oriente?
«La prolongación del conflicto y su eventual extensión a un mayor números de países profundizarían el shock de oferta asociado a una menor producción de commodities energéticos. Esto implicaría una reducción del nivel de actividad global, mayores presiones inflacionarias y un aumento de la aversión al riesgo, presionando al alza la cotización internacional del dólar», describió el BCU.
Este escenario de conflicto prolongado llevaría, asimismo, a mayores tasas de política monetaria (TPM) en las principales economías y, en consecuencia, a condiciones financieras más restrictivas que afectarían la demanda agregada y la actividad global, a la vez que apreciarían el dólar.
A nivel local, sobre estas estimaciones se «hace necesaria una senda de TPM más elevada inicialmente y que luego se mantiene en un nivel superior a la del escenario base durante todo el HPM». «Como resultado, la inflación converge a la meta de 4,5% en el HPM y la actividad muestra un menor dinamismo», proyectó el banco central.
Un riesgo de inflación a la baja: la debilidad del dólar
En sentido contrario, el BCU apuntó como único riesgo a la baja para la inflación —algo que también sería preocupante a nivel local, con una variación de precios por debajo del objetivo— el retorno eventual a un debilitamiento global del dólar, que reduciría las presiones sobre los precios transables; así como aquellos factores domésticos que podrían contribuir a moderar la inflación tales como una moderación salarial, perspectivas hidrológicas más favorables y una brecha de actividad más negativa que le prevista.
En este escenario proyectado de debilidad, «la economía uruguaya enfrentaría precios externos más elevados medidos en dólares» y una menor inflación transable, reduciendo las presiones inflacionarias del shock del precio del petróleo.
«Para asegurar la convergencia de la inflación a la meta, la TPM sigue una trayectoria por debajo que la del escenario base en todo el HPM. La senda simulada para la inflación es similar a la del escenario base, pero con una composición diferente: en este escenario alternativo la inflación de transables se ubica por debajo y la de no transables por encima de lo proyectado en el escenario base, como respuesta al mayor crecimiento del PIB en un contexto más laxo de política monetaria», apuntó el IPoM.
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