Verano, turismo y consumo: la carne arranca 2026 con buen pulso, pero con señales de cautela
El consumo de carne mostró un buen desempeño en la primera quincena del verano, impulsado por el turismo y un mercado firme, aunque la segunda mitad de enero aparece con mayor cautela, precios contenidos por el dólar y una oferta ajustada de cortes y haciendas.
Con la primera quincena de 2026 ya cerrada y una temporada estival marcada por una fuerte presencia de turistas —especialmente en la costa este—, el consumo de carne mostró un desempeño sólido en Uruguay. Sin embargo, el panorama hacia la segunda mitad de enero aparece más incierto. Así lo señaló Jorge López, director de Abasto Santa Clara, al analizar en Valor Agregado de radio Carve la evolución del mercado interno, los precios y la oferta en un contexto de firmeza ganadera y menor disponibilidad de carne importada.
“Fue una primera quincena linda”, resumió López. El movimiento turístico sostuvo la demanda, aun cuando el clima no acompañó plenamente. “Tal vez no ayudó el tiempo, pero sí a que la gente hiciera más vida en la casa y comiera más”, explicó. El cierre de 2025 y los primeros días del año dejaron ventas ágiles y una salida importante de cortes, sobre todo los de parrilla.
Expectativa más moderada para la segunda quincena
El optimismo, no obstante, se enfría para la segunda quincena de enero. “Nuestros principales clientes del este están más escépticos; incluso achicaron pedidos”, señaló el director de Abasto Santa Clara. A esto se suma el clásico “enero largo” para el consumo metropolitano, presionado por gastos estacionales como patentes y compromisos de inicio de año. “A veces salva el turismo, pero esta vez el entusiasmo no es el mismo”, agregó.
En materia de precios, López fue claro: la carne vacuna debería haber subido más, pero el tipo de cambio actúa como ancla. “El dólar es el que hoy está sosteniendo que no suba la carne”, afirmó. La hacienda, en cambio, viene mostrando incrementos semanales desde fin de año, en un clima de firmeza que también estuvo influido por la noticia vinculada a China y sus cupos.
La carne importada continúa jugando un rol de alivio para el mostrador, aunque con particularidades regionales. “Pensábamos que Brasil iba a tener más protagonismo y precios más contenidos, pero está subiendo más que Uruguay y con muy poca oferta”, advirtió. La situación interna brasileña, según López, estaría tensionando valores y disponibilidad.
Del lado de la oferta local, la primera semana completa de faena de 2026 rondó las 40.000 cabezas, lo que permitió reponer parcialmente faltantes tras un fin de año muy activo. “Lo que más faltó fueron cortes de parrilla: pulpón, colita y similares”, detalló López. Parte de esa demanda se cubrió con importados, una situación que, a su entender, tenderá a normalizarse en los próximos días.
La disponibilidad de vaquillonas y novillitos para abasto aparece ajustada. “No abunda la vaquillona buena. El productor quiere más y se da la puja: no podemos pagar más, pero tampoco sobra oferta”, explicó. En ese escenario, López anticipa que, durante el primer trimestre, el consumo se incline con mayor fuerza hacia el pollo y el cerdo, productos con mayor volumen y precios en baja.
Importaciones: Argentina ausente y Paraguay ajustado
En cuanto al origen de la carne importada, el panorama es restrictivo. “De Argentina, cero oferta; cero”, remarcó López, señalando que en la primera quincena no ingresó carne desde ese origen. Paraguay, por su parte, también muestra dificultades e incluso evalúa importar desde Brasil, donde los valores “se han ido a las nubes”.
Mirando el año en su conjunto, López proyecta un 2026 similar a 2025, aunque con precios levemente superiores. “Creo que va a ser un buen año para la industria y para los productores. Para el consumo interno, me temo que esté un escalón más arriba”, dijo, mencionando la presión de la demanda internacional —Estados Unidos y Europa— y el contexto político regional. “Si logramos mantener el consumo, firmo el empate”, sintetizó.
El capítulo ovino deja más preocupación. Tras el pico de las fiestas, el consumo cayó con fuerza. “Estos días se está vendiendo muy poco”, afirmó López, recordando que el consumo per cápita ya viene retrocediendo entre 2 y 3 kilos por año. “La mayoría del ovino se va a ir a exportación; Uruguay tiene muy buenas posibilidades ahí”, sostuvo.
Aun así, llamó a redoblar esfuerzos para sostener el consumo interno. “Sería una lástima perder el hábito. Somos un país que históricamente consumió carne ovina. Me consta que el ministerio y el INAC trabajan para mantenerlo, pero habrá que sumar algún aditivo más para que no siga cayendo”, concluyó.
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