Uruguay celebró el pasado jueves 5 de marzo por primera vez el Día Nacional del Fitomejoramiento
Esta fecha fue promulgada por ley celebrando la llegada al país en 1912 del fitotecnista alemán Alberto Boerger
Uruguay celebró por primera vez el Día Nacional del Fitomejoramiento el pasado jueves 5 de marzo, una fecha instaurada por ley en diciembre de 2025 con el objetivo de visibilizar el rol de la genética vegetal en el desarrollo del agro y la producción de alimentos.
La jornada se realizó en la Facultad de Agronomía y contó con la participación de autoridades del sector agropecuario, investigadores y productores. La apertura estuvo a cargo del presidente del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), el presidente del Instituto Nacional de Semillas (INASE), representantes del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca y del decano de la facultad.
El director ejecutivo de URUPOV, Diego Risso, explicó que la iniciativa busca poner en agenda el trabajo de los fitomejoradores y su impacto en la producción agropecuaria.
“El fitomejoramiento es el motor silencioso de la economía del país. Cuando hablamos de carne, leche, granos, frutas o forestación, todo empieza con la genética vegetal y con una semilla”, señaló.
El fitomejoramiento —o mejoramiento genético vegetal— es la disciplina científica dedicada al desarrollo de nuevas variedades de plantas con mejores características productivas, mayor rendimiento, calidad, resistencia a plagas y enfermedades y mayor tolerancia a condiciones ambientales adversas.
La fecha del 5 de marzo fue elegida en homenaje a la llegada al país en 1912 del fitotecnista alemán Alberto Boerger, considerado pionero del mejoramiento genético vegetal en Uruguay. El desarrollo institucional de esta actividad comenzó en 1914 con la creación del Instituto Fitotécnico y Semillero Nacional La Estanzuela, antecedente del actual INIA, desde donde se impulsaron programas de mejoramiento en cultivos estratégicos como trigo, arroz, cebada, forrajeras y oleaginosas.
Risso señaló que uno de los objetivos de esta conmemoración es fortalecer la valoración de la genética vegetal dentro de las decisiones productivas. “Así como en la ganadería los productores tienen muy claro el valor de la genética al momento de elegir un toro o mejorar un rodeo, nos gustaría que en la agricultura la genética vegetal también tenga cada vez más peso al momento de elegir qué semilla sembrar”, indicó.
El experto destacó además que el mejoramiento genético cobra especial relevancia en contextos climáticos complejos como el actual, marcado por episodios de sequía y variabilidad climática. Entre los principales objetivos de selección que hoy buscan los programas de mejoramiento se encuentra el desarrollo de cultivares con mayor tolerancia al estrés hídrico, un aspecto cada vez más importante para la estabilidad productiva.
El fitomejoramiento combina actualmente herramientas tradicionales de selección con nuevas tecnologías como genómica, biotecnología, análisis de datos e inteligencia artificial, lo que permite acelerar los procesos de desarrollo de nuevas variedades. Durante marzo, distintas instituciones del sector impulsarán actividades de difusión para acercar esta disciplina a la sociedad y destacar su aporte a la producción agropecuaria del país.
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