Ucrania: al menos 85 civiles muertos en cuatro días por una nueva ola de ataques rusos
Al menos 85 civiles han muerto y 346 han resultado heridos desde el lunes en ataques rusos, según la ONU. Tras el mortal bombardeo de un edificio residencial en Pryluky el miércoles, dos autobuses fueron alcanzados el jueves en Kramatorsk. Los ataques contra las infraestructuras eléctricas agravan la situación ante la llegada del invierno.
Dos autobuses llenos de pasajeros, un edificio de viviendas destrozado, niños sepultados bajo los escombros. En Ucrania, la nueva ola de bombardeos rusos golpea a la población civil incluso en su vida cotidiana: al utilizar el transporte público, quedarse en casa o ir a trabajar.
Este jueves, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, se declaró «horrorizado» por la magnitud de los ataques perpetrados desde comienzos de semana.
La última tragedia ocurrió el jueves por la mañana en Kramatorsk, en el este del país. Hacia las 10 de la mañana, una bomba aérea rusa alcanzó una calle por la que circulaban dos autobuses municipales, matando al menos a 30 personas y dejando 18 heridas, según las autoridades ucranianas. Las imágenes difundidas por la policía muestran cuerpos tendidos en la calzada, entre los escombros, junto a los restos calcinados de un vehículo. El transporte público quedó suspendido en la ciudad.
«La magnitud y la forma en que se están llevando a cabo estos ataques, matando y dejando heridas a personas en autobuses, en sus hogares y en sus lugares de trabajo, en distintas regiones del país, son reprochables», denunció Türk.
Kramatorsk, una de las últimas grandes ciudades del norte de la región de Donetsk que permanecen bajo control ucraniano, constituye, junto con Sloviansk, un punto estratégico para frenar el avance ruso. Sus habitantes viven bajo la amenaza permanente de los bombardeos. Pero la proximidad del frente no reduce en modo alguno las obligaciones de las partes en conflicto con respecto a la población civil.
Niños sepultados bajo los escombros
El día anterior, el miércoles, fue Pryluky, al noreste de Kyiv, donde los ataques rusos provocaron una matanza. Un edificio residencial de cinco plantas se derrumbó tras el impacto de un bombardeo. Según un balance actualizado difundido el jueves por la prensa, al menos 22 personas murieron, entre ellas cinco niños, y más de 50 resultaron heridas.
En un comunicado, el coordinador humanitario de la ONU en Ucrania, Matthias Schmale, denunció la muerte de civiles, entre ellos niños, y advirtió de que el balance podría aumentar a medida que los equipos de rescate avanzaran entre los escombros.
«Las familias nunca deberían tener que vivir el horror de ver a sus hijos constantemente en peligro o sepultados bajo los escombros de su propia casa», declaró, y pidió poner fin al aumento de víctimas civiles.
Los bombardeos también alcanzaron Kremenchuk, en la región de Poltava; Oleksandriia, en la de Kirovohrad; y la capital, Kyiv. Según la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), cerca de 50 civiles, entre ellos seis niños, murieron y 170 resultaron heridos entre el miércoles y la mañana del jueves. Este balance, elaborado antes de las últimas actualizaciones, da cuenta de la intensidad de los ataques.
Los centros y el personal sanitario tampoco están a salvo. Los días 5 y 6 de octubre, los ataques alcanzaron un hospital en Kryvyi Rih y ambulancias en Kramatorsk, dejando heridos a trabajadores sanitarios. También resultaron heridos empleados de la Cruz Roja Ucraniana cuando se dirigían a atender a víctimas de un ataque en Zaporiyia.
El invierno, una amenaza adicional
A estas pérdidas humanas se suma otra forma de vulnerabilidad: la de un país cuyas infraestructuras energéticas vuelven a ser objeto de ataques.
Según Türk, una serie de ataques de largo alcance contra subestaciones eléctricas y centrales de generación dejó a varias regiones a oscuras. Ucrania ya sufre cortes de emergencia y apagones programados, justo cuando el descenso de las temperaturas y el acortamiento de los días anuncian un aumento del consumo.
Esta ofensiva llega en un momento especialmente crítico. Más de cuatro años y medio después de la invasión rusa a gran escala, los bombardeos siguen alterando la vida cotidiana, mientras las capacidades de reparación y suministro están sometidas a una presión constante.
Ante la emergencia, las organizaciones humanitarias han distribuido alimentos, productos de higiene y asistencia económica, además de proporcionar refugio, asistencia jurídica y apoyo psicológico a las víctimas. El jueves, un convoy coordinado por OCHA también llevó cerca de dos toneladas de alimentos, medicamentos y productos de higiene a Beryslav, en la región de Jersón, donde el acceso humanitario sigue siendo limitado.
Volker Türk también expresó su preocupación por las informaciones sobre civiles muertos o heridos en ataques ucranianos en territorios ocupados y en Rusia.
«Los ataques deliberados contra civiles podrían constituir crímenes de guerra«, recordó el Alto Comisionado, quien pidió investigar y procesar a los responsables.
Detrás de los balances cada vez más elevados, la misma realidad persiste. En Ucrania, ya no queda ningún refugio frente a la guerra.
ONU