Trombosis: médicos advierten que uno de cada cuatro muertes a nivel mundial está vinculado a esta patología
Cuando la sangre se coagula dentro de una vena e impide su retorno, lo que provoca acumulación de sangre, hinchazón y dolor, principalmente en las piernas.
Una de cada cuatro personas en el mundo muere a causa de la trombosis, una enfermedad que en muchos casos no presenta síntomas claros y cuyos antecedentes suelen ser desconocidos por los pacientes.
La circulación sanguínea va desde el corazón hacia los pies a través de las arterias y retorna por las venas para volver al corazón y luego a los pulmones, donde se oxigena. Cuando la sangre se coagula dentro de una vena, se dificulta o impide su retorno, lo que provoca acumulación de sangre, hinchazón y dolor, principalmente en las piernas.
La trombosis venosa profunda ocurre cuando ese coágulo se forma en el interior de una vena profunda. “Tenemos situaciones en las que el coágulo queda a nivel de los miembros inferiores, pero si parte o todo emigra hacia la circulación pulmonar puede producirse una embolia pulmonar”, explicó la hematóloga especialista en trombosis Cecilia Carrizo.
En estos casos, el trombo se desprende de la pared de la vena y viaja hasta las arterias pulmonares, donde puede obstruir una o más de ellas. “En primer lugar puede ser mortal y además puede generar complicaciones crónicas”, señaló Carrizo.
La localización más frecuente de la trombosis venosa es en las venas profundas de las piernas. Cuando presenta síntomas, suele manifestarse con dolor e hinchazón de la extremidad afectada. Carrizo indicó que deben llamar la atención situaciones como internaciones, cirugías recientes, patologías oncológicas, reposo prolongado por lesiones o viajes largos en avión. “El paciente siente molestias en miembros inferiores, generalmente en la pantorrilla, dolor al flexionar la pierna o al caminar”, detalló.
Entre los síntomas de la trombosis venosa profunda se encuentran dolor, sensibilidad, enrojecimiento, calor local e hinchazón, aunque en algunos casos puede no haber manifestaciones. En la embolia pulmonar, los signos incluyen dificultad respiratoria repentina, dolor en el pecho al respirar o toser, mareos, debilidad o desmayo. “Cuando hay gran asimetría entre una pierna y la otra y cambios de coloración, ya estamos frente a una situación más grave”, advirtió Carrizo.
Respecto a quiénes pueden padecer esta patología, Carrizo explicó que existen factores genéticos, como las trombofilias hereditarias, asociadas a antecedentes familiares de trombosis o infartos a edades tempranas. También mencionó la presencia de anticuerpos antifosfolipídicos, que favorecen la coagulación sanguínea.
A estos se suman factores de riesgo adquiridos. “A mayor edad hay mayor riesgo, también la obesidad, el sedentarismo, las várices, el uso de anticonceptivos, la terapia de reemplazo hormonal y el embarazo, especialmente en el último trimestre y el período periparto”, señaló. Además, mencionó las inmovilizaciones prolongadas, enfermedades cardiovasculares, inflamatorias intestinales y antecedentes de trombosis previa.
La prevención incluye medidas físicas y farmacológicas. Carrizo destacó la importancia de acciones que favorezcan el retorno venoso, como elevar los pies de la cama, la movilización precoz y el uso de vendajes. “Todo esto determina un alto costo social y vital, porque se puede morir, y también genera trastornos psicológicos, ya que son enfermedades crónicas”, afirmó.
Desde la comunidad médica se busca difundir información para que la población reconozca los síntomas y consulte a tiempo. En ese marco, se propone instaurar el 13 de octubre como el Día de la Trombosis. “Hicimos una aplicación sin costo para el paciente, el médico y la institución, que permite el registro, tratamiento, evolución y complicaciones, para luego generar políticas de salud”, concluyó Carrizo.
Telenoche