Salto Grande recorta su plantilla: la Delegación del Uruguay reduce de 28 a 17 sus funcionarios

Salto Grande recorta su plantilla: la Delegación del Uruguay reduce de 28 a 17 sus funcionarios

En un giro hacia la austeridad y la transparencia administrativa, la Delegación del Uruguay ante la Comisión Técnica Mixta (CTM) de Salto Grande presentó el balance de sus primeros seis meses de gestión. El dato más relevante del informe es la drástica reducción de su plantilla de funcionarios, la cual pasó de 28 a 17 integrantes, consolidando un nuevo modelo operativo que busca distanciarse de las polémicas designaciones del pasado.

Un quiebre con la gestión anterior

La actual administración definió este semestre como el inicio de un «cambio de rumbo institucional». Este proceso responde a la necesidad de recuperar la credibilidad del organismo tras el período 2020-2025, etapa que estuvo bajo la lupa del Parlamento Nacional debido a 35 designaciones directas que derivaron, en su momento, en la renuncia del entonces presidente de la Delegación.

En cumplimiento con las directivas parlamentarias de 2023, la Delegación informó que:

 * No se renovaron los vínculos laborales de 15 funcionarios que habían ingresado sin mecanismos de selección públicos.

 * Respecto a los 11 restantes que obtuvieron estabilidad laboral en el último tramo de la gestión previa, se confirmó que no se realizarán actuaciones adicionales.

El fin de la discrecionalidad: Concursos como única vía

Bajo el nuevo Modelo de Gestión 2025-2030, la Delegación reafirmó que la única vía de acceso al organismo serán los concursos públicos y competitivos. La única excepción a esta regla será el cargo de Secretaría de la Delegación, considerado un puesto de confianza a término.

 «Todos los ingresos se realizan mediante procesos transparentes que garantizan la igualdad de oportunidades y el reconocimiento del mérito», indicaron fuentes del organismo.

Durante estos primeros seis meses, ya se han concretado llamados para cubrir puestos clave bajo esta modalidad, incluyendo guardias de seguridad, personal administrativo, un coordinador de programa y personal para el área de Relaciones Públicas.

Eficiencia y descentralización

Esta reorientación no solo apunta a la ética administrativa, sino también a la eficiencia operativa. Según el balance presentado, la hoja de ruta actual sintoniza con los principios de austeridad y descentralización promovidos por el Poder Ejecutivo, buscando optimizar los recursos sin afectar el funcionamiento del complejo hidroeléctrico.

Con esta reducción del 40% de su personal directo, la Delegación del Uruguay pretende cerrar un capítulo de alta exposición pública y críticas por clientelismo, apostando por una estructura más técnica y profesionalizada de cara al próximo quinquenio.