Rumanía y Bulgaria investigan ataques con drones contra barcos en el mar Negro atribuidos a Rusia
Los incidentes reabren dudas sobre la capacidad europea para proteger navegación e infraestructuras críticas del mar Negro, tras la estrategia de seguridad lanzada por la UE.
Rumanía ha informado este miércoles de que está investigando un posible nuevo ataque con drones contra un petrolero frente a su costa del mar Negro. Presuntos drones rusos han alcanzado varios barcos frente a Rumanía y la vecina Bulgaria desde la semana pasada, en el último efecto colateral de la guerra de Ucrania en el mar Negro.
Los equipos de rescate rumanos acudieron de madrugada en ayuda del Yara J, con bandera de las islas Comoras, frente a Sulina, cerca de la frontera con Ucrania, según un comunicado.
El ministro de Defensa, Radu Miruta, señaló que la tripulación del barco logró apagar por sí misma un incendio. «Haya sido alcanzado por un dron o no, actualmente hay una investigación en curso», dijo al canal de televisión ‘Digi24’.
«Se trata de un asunto de gran gravedad, dado que este tipo de incidentes están ocurriendo en aguas territoriales rumanas», añadió. El sitio de seguimiento VesselFinder identificó al Yara J como un buque cisterna de productos químicos y petrolíferos.
Miruta explicó que el buque, fondeado frente a Sulina desde hacía ‘varios días’, estaba vacío. El ministerio de Defensa indicó anteriormente en un comunicado que había enviado dos cazas F-18 tras ‘detectar un grupo de objetivos aéreos frente al mar Negro’.
Ataques en el mar Negro
Por otra parte, Bulgaria ha afirmado este miércoles que Rusia probablemente está detrás de los ataques con drones que han alcanzado cuatro buques en el mar Negro durante la última semana, de los que dos se han hundido, aunque no hay forma de probar la responsabilidad de Moscú.
Los equipos de rescate siguen buscando a 11 tripulantes desaparecidos tras los ataques con drones de este martes que hundieron dos barcos en la zona económica exclusiva de Bulgaria y en aguas adyacentes, mientras que otros cinco miembros de la tripulación fueron rescatados.
Uno de los buques está registrado en Guinea-Bisáu, pero el otro, el Chelsea-3, pertenece a Ucrania, está inscrito en Odesa y navega bajo bandera de Malta, miembro de la Unión Europea.
«No tiene lógica que Ucrania ataque sus propios barcos y tripulaciones, dado que el resultado de todos estos ataques favorece a Rusia y, de hecho, la lógica apunta en esa dirección. El problema es que no podemos demostrarlo», afirmó el primer ministro búlgaro, Rumen Radev, ante el Parlamento.