Proyecto de riego en Soriano: avanza la represa sobre la cuenca del Águila y el San Salvador

Proyecto de riego en Soriano: avanza la represa sobre la cuenca del Águila y el San Salvador

Una iniciativa público-privada que busca asegurar agua para más de 9.000 hectáreas agrícolas en el corazón productivo de Soriano, con alta adhesión de productores y perspectivas de avanzar hacia su ejecución a partir de 2026.

Andrés Alayón Loitey, presidente de la Agro-Pecuaria de Dolores, confirmó en Valor Agregado de radio Carve que el proyecto de represa y riego previsto para la cuenca del arroyo Águila y el río San Salvador “viene bien encaminado” y con una respuesta “excelente” por parte de los productores de la zona. La iniciativa, que se viene trabajando desde el año pasado en coordinación con una comisión interinstitucional encabezada por el exministro de Ganadería, apunta a transformar estructuralmente una de las regiones agrícolas más importantes del país.

El proyecto fue presentado formalmente a fines de 2025, en una instancia informativa con la Secretaría Ejecutiva Interinstitucional de Riego (SEIER) y productores potencialmente involucrados, tanto del área donde se ubicaría la represa como de la zona de riego directo. A partir de ese encuentro, y por solicitud de la comisión promotora, el Agropecuario de Dolores quedó a cargo de relevar y concentrar las manifestaciones de interés de los productores.

“Hoy estamos trabajando justamente en eso: en captar a los posibles interesados, tanto los que estarían afectados por el área de la represa como los eventuales regantes”, explicó Alayón Loitey.

Alta adhesión y sin rechazos
Según detalló el presidente del Agropecuario, la respuesta ha sido muy positiva. “La intención de riego viene siendo excelente. Hasta ahora no hemos tenido ningún rechazo, lo que marca una muy buena postura de los productores de la zona respecto a esta tecnología”, subrayó.

En números, ya se cuenta con la adhesión de alrededor del 40% del área inicialmente prevista, que comprende unas 9.200 hectáreas bajo riego directo, sin necesidad de rebombeo. Esa superficie se ubica en un sector clave de la cuenca del arroyo Águila, en su desembocadura en el San Salvador. El proyecto, además, contempla la posibilidad de ampliar el área regada mediante sistemas de rebombeo, que quedarían a cargo de iniciativas privadas o acuerdos entre productores vecinos.

“Con rebombeo, la capacidad del sistema aumenta, pero eso ya pasa a depender de decisiones privadas, como servidumbres de agua o acuerdos entre propietarios”, aclaró.

Posible inicio de obra en 2026
Consultado sobre los plazos, Alayón Loitey se mostró optimista respecto a la posibilidad de avanzar hacia la ejecución. “Desde mi punto de vista, sí, se podría iniciar. Estoy convencido de que el porcentaje de adhesión va a subir bastante, porque todavía hay productores importantes que no han definido o que no pudieron participar de las instancias informativas”, señaló.

En ese sentido, adelantó que se continuará con nuevas reuniones explicativas para presentar el proyecto con mayor nivel de detalle y ampliar la base de interesados antes de volver a elevar la información a la comisión interinstitucional.

Un espejo de agua de 700 hectáreas
La represa proyectada generaría un espejo de agua de aproximadamente 700 hectáreas. Uno de los aspectos destacados es que, al rediseñarse el trazado respecto a versiones anteriores del proyecto, se redujo significativamente el impacto sobre suelos agrícolas de alta aptitud.

“Hoy el porcentaje de campos agrícolas de buena calidad que quedarían bajo agua ronda apenas el 10%. El resto son mayoritariamente campos ganaderos, muchos con presencia de piedra”, explicó.

En cuanto a los propietarios de las tierras que serían inundadas, aún resta definir el mecanismo final. “No se trata de una expropiación directa. La idea es una renta por la tenencia del espejo de agua, aunque también existe la posibilidad de que los dueños se sumen al proyecto como inversión. Eso será parte de negociaciones individuales”, indicó.

Inversión estimada y financiamiento
Los cálculos de inversión fueron realizados hace algunos años por el ingeniero Enrique Carlos Ollazábal y ubican el costo total del proyecto en torno a los US$ 25 millones, en un escenario máximo. De ese total, entre US$ 6 y 7 millones corresponden a infraestructura eléctrica de UTE.

“Ese número contempla el peor escenario, incluyendo la compra de las 700 hectáreas inundadas a valores superiores a los de referencia de OPYPA, tomados como precios localizados”, precisó Alayón Loitey.

Respecto al financiamiento y la ejecución, el dirigente explicó que, según lo transmitido por la comisión, la represa sería una obra estatal con búsqueda de financiamiento externo, aunque no se descarta un esquema de participación público-privada. “El proyecto está disponible: puede hacerlo el Estado, un privado o asociaciones de privados. No está limitado únicamente al sector público”, remarcó.

Impacto productivo estructural
Si bien aún no hay cifras definitivas sobre el impacto económico, el presidente del Agropecuario de Dolores no dudó en calificarlo como “más que significativo”. “Poder regar 9.200 hectáreas en una primera etapa cambia radicalmente la estabilidad productiva. No tengo el número fino, pero el aumento en producción sería muy importante”, sostuvo.

Sobre los tiempos, aclaró que aun si la obra comenzara en 2026, no estaría operativa de inmediato. Además, la adopción del riego por parte de los productores sería gradual, en función de la situación de cada empresa.

Por ahora, el foco está puesto en seguir sumando adhesiones —que no son vinculantes ni obligatorias, sino una simple manifestación de intención— para luego retomar el contacto formal con la comisión liderada por el exministro Aguerre y avanzar en las siguientes etapas.

“Primero queremos tener el mayor respaldo posible. Con eso, volver a sentarnos y definir cómo seguir. El interés está, y eso ya es una señal muy fuerte”, concluyó Alayón Loitey.

Rurales El País