Productores arroceros del norte ajustan estrategias ante un ciclo desafiante

Productores arroceros del norte ajustan estrategias ante un ciclo desafiante

El sector arrocero en el norte del país se prepara para una nueva campaña de siembra con un escenario productivo singular. A diferencia de otros ejercicios, la disponibilidad de agua no será un problema en esta oportunidad, dado que las reservas se encuentran en niveles óptimos. Sin embargo, los agricultores enfrentan un panorama desafiante debido a la presencia del fenómeno de El Niño.

El productor Carlos Kuchman, afincado en la zona de Constitución, explicó en Valor Agregado Norte, que las condiciones meteorológicas anunciadas imponen la necesidad de evaluar cuidadosamente las ventanas de siembra. La menor radiación solar esperada representa un factor crítico para el desarrollo del cultivo. Frente a esto, en consulta con técnicos e ingenieros del sector, se plantea la posibilidad de optar por variedades de ciclo más largo que permitan una mayor captación de luz solar y otorguen más margen de maniobra al desarrollo de las plantas.

El inicio de las labores de siembra se ubica habitualmente en los primeros días de octubre, aunque algunos productores podrían comenzar antes si las condiciones de suelo lo permiten. A pesar de las recientes lluvias, la evaporación y el descenso de temperaturas están acelerando el secado de los campos en la región.

En relación a la superficie destinada al cultivo, las previsiones manejan una reducción cercana al cinco por ciento a nivel nacional. La incertidumbre climática y las expectativas de menor rendimiento histórico asociadas a los años bajo la influencia de El Niño, donde las pérdidas pueden oscilar entre veinte y veinticinco bolsas por hectárea, inciden en la toma de decisiones de los productores.

En el ámbito comercial y financiero, la reciente tendencia al alza en los precios internacionales del grano ha generado mayor entusiasmo en el sector. A esto se suma la expectativa por la concreción de una herramienta crediticia instrumentada entre la Asociación Cultivadores de Arroz, el Ministerio de Economía y Finanzas, instituciones bancarias y la industria. Este financiamiento voluntario, que contempla hasta quinientos dólares por hectárea, es visto como un respaldo clave para afrontar compromisos pendientes y capitalizar la campaña.

Respecto a los costos de producción, los análisis actuales sitúan la inversión necesaria en torno a los dos mil cien a dos mil doscientos dólares por hectárea. El incremento en los precios de los fertilizantes, los combustibles y los servicios de energía eléctrica, combinado con un tipo de cambio desfavorable, eleva la exigencia productiva. Para cubrir los costos operativos de esta temporada, el sector calcula que se precisará lograr un rendimiento de ciento noventa bolsas secas por hectárea a un valor de once dólares por bolsa.