Nicolás Arruabarrena: «El avance de las pasturas en Uruguay ha sido increíble»
El director comercial de PGG Brasil hizo un repaso de los avances de los últimos 25 años y habló del potencial de Brasil
—¿Cómo empezó tu vínculo con el sector agropecuario?
— Familiarmente. Mi familia materna es Andregnette, oriundos de Guaycurú, Ismael Cortinas, San José. Vivieron toda la vida en el campo. Todas las vacaciones en el campo, trabajando con los tíos, hasta que decidí estudiar agronomía. Quería salir de la empresa familiar y comencé trabajando formalmente en Arrosa y Muñoz, donde mi suegro era socio. Cuando me recibí, me fui a trabajar con él, que administraba campos de alemanes y uruguayos en el norte del país. En 1999 me fui a vivir para allá.
—¿Cómo llegaste puntualmente a las pasturas?
—En el 1999/2000 estaba Semillas Pass o después Wrightson Pass, y cuando sucede esa fusión se juntan con otras empresas lideres del mercado e inventan una figura que se llamó Farm Dealer, que eran vendedores de campo o técnicos que adoptaban tecnologías en sus lugares de trabajo. Empezó siendo un ingreso o rubro alternativo a nuestro principal trabajo. Comencé a vender en Ismael Cortinas con mis parientes y amigos y en Tacuarembó. Yo tenía un buen trabajo pero era bastante extensivo, entonces me metí en esto de la venta de insumos para tratar de mantenerme actualizado.
—¿Las pasturas son lo que más te gusta?
—Sí, somos fanáticos de las pasturas pero sin ser detractores de los cultivos. De hecho trabajamos con cultivos. Después me invitaron a ser parte de Agrocentro y crecimos mucho. Estábamos en la parte comercial, de servicios y producción, fue alucinante. Pero como concepto principal siempre sentimos a las pasturas en rotación con la agricultura, la intensificación de la lechería y la pecuaria ya sea intensiva y extensiva. Nosotros representábamos muchos productos, pero siempre defendiendo la rotación.
—¿Cómo viste el avance de las pasturas en los últimos 20 años en Uruguay?
—La evolución de las pasturas en Uruguay ha sido increíble, impresionante. Cuando arrancamos con el asesoramiento a clientes teníamos 7 productos en el portafolio: Avena 1095, el 284, Alfalfa Chaná, Festuca Tacuabé y Rincón. Esta gente pensó en empezar a traer cosas del extranjero a probar acá. Nos dimos cuenta que Uruguay, por el ciclo de lluvias y temperaturas, por el ambiente, no tenía muchos lugares de similitud. Entonces pensamos que necesitábamos hacer algo más, y ahí viene el convenio con INIA. Desarrollar productos para la región nos permitió dar un salto tecnológico, eso mismo estamos viendo en Brasil, por eso estamos haciendo lo mismo. Lograr productos adaptados para cada ambiente es la clave. PGG Wrightson fue comprada por DLF en 2019, ahí fue cuando me invitaron a volver a la empresa. Convencimos a los dueños de que entender lo que el productor o usuario final necesita es fundamental. Nosotros nos dedicamos a eso, al principio mano a mano con productores y después más a nivel regional, tratando de entender qué es lo que necesita el ambiente, considerando clima, suelo y empresario en cada lugar donde vendemos productos para tratar de desarrollar lo que se necesita.
—¿Qué evolución hay hoy?
—Hoy tenemos raigrases cortos, diferenciados, raigrases largos, italianos, tenemos pasturas perennes que empezamos a desarrollar como fanáticos de la festuca, después incorporando dactylis y alfalfa. Tenemos rotaciones cortas con achicoria, largas, un mix de coberturas o cultivos de servicio con nabo forrajero. Como te decía antes, somos fanáticos de la agricultura en rotación con pasturas. Esto no lo inventamos nosotros, es el modelo de los años 70, donde ya se hacía un trigo consociado con pradera de festuca, raigrás y con alguna leguminosa, era lo que había… Hoy el productor elige qué plantar en esa rotación en función de lo que necesita, cuándo quiere el pasto, si es en otoño, en invierno, en primavera o en verano, si es dos veranos libres, o tres o cuatro con pasturas largas. Es decir, es impresionante el avance que hemos tenido. Impactante.
—Comentame algo de los logros de aquel momento o algunos de los hitos conseguidos en este proceso…
—Logros personales ninguno, tenemos gente muy crack en la vuelta que en base a esos equipos logra los objetivos. En esa época, antes de Agrocentro, queríamos lograr meter tecnología en donde no había, porque en el litoral siempre hubo, que es la zona más intensiva. Ahora, en el norte y en el este o noreste el principal logro pienso fue llevar tecnologías que se adapten. Una vez pensamos, ¿por qué se dice que las festucas solo andan en el sur? Hicimos un sistema de desarrollo con pruebas y errores, manejo, fertilización ¿Cómo podemos tener una pradera perenne en base a una gramínea en el norte o en ambientes más desafiantes como la rotación de arroz? El raigrás se moría corto, el lotus y el blanco dejaron de ser perennes porque había unos calores impresionantes en enero, entonces al final tenían problemas. Un logro pudo haber sido ese. El otro es que siempre defendimos la rotación con agricultura, como ese concepto antiguo que siempre hubo. Estamos convencidos que la mejor pastura es después de la agricultura, y si se hace bien, mejora los cultivos que vienen después también, provocando una sinergia positiva. Eso hace que el cliente diversifique riesgos, no solo climáticos y productivos, sino además económicos.
—¿Hay espacio para mejorar aún más en la producción de carne a través de mejores pasturas?
—Sí, absolutamente sí. Pero te lo pongo como incremento de la producción en general, asociada a las pasturas. En la zona mas intensiva, la zona núcleo, donde la agricultura está consolidada, sería ideal poder hacer más pasturas largas o cortas. El problema que se tiene es que si metes ganadería en pastoreo en la rotación agrícola, además de ponerle un factor biológico extra, que es que el animal coseche lo producido y lo transforme a carne, leche o lana, complejizas la operativa. No es fácil conseguir gente para eso, armar las infraestructuras necesarias, que en general se abandonaron. Por eso pienso que con el avance tecnológico, como alambrados virtuales, drones o lo que sea se va a poder simplificar eso y va a crecer, porque la agricultura en general es bastante más simple de hacer.
—¿Qué pasa con el ambiente?
— Para un trabajo a largo plazo que hicimos con la empresa, pensando en los planes de desarrollo de producto para la región, concluimos que el productor ya sea por obligación o necesidad va a tener que ser más cuidadoso con el ambiente, especialmente con la salud del suelo. Es más para la parte intensiva de Brasil pero sirve para acá. Por obligación porque los mercados van a pedir trazabilidad de que los productos sean más amigables con el ambiente, al tiempo que por necesidad porque hay que bajarle presión de químicos, fertilizantes y descansar el suelo para poder sostener los niveles productivos actuales. En muchas zonas ya están con los «cover crops» o cultivos de servicio multiespecíficos, pero seguirá con descansos mas largos. Dentro de la agricultura, en aquella fiebre de los argentinos, aprendimos muchas cosas: algunas muy buenas y otras no tanto, pero desplazó a la ganadería pastoril.
— ¿Y a nivel extensivo?
— A nivel extensivo donde se tiene algo de suelo bueno pienso que es mas fácil o hay mucho por crecer: ya sea en los productores que no quieren “romper” el campo natural o en las zonas donde la agricultura entra y sale, hay varias formas de aumentar la producción. Puede ser con mejoramientos de campo, con semilla, fertilizante y manejo o con praderas intensivas. De esta forma se incrementa la producción y la interacción con el sistema. Con los mejoramientos se aumenta la producción de pasto, sobre todo en primavera temprana, entonces para comerte ese exceso de primavera le metes carga aliviando los campos que mejoras para tener forraje en el verano. Es una sinergia, esto es un ejemplo simple, pero pueden ser otros, como aquellos asociados a los feedlot, dar granos o raciones en el campo o en las pasturas. Hay mucho para crecer.
—¿Qué estás desarrollando en Brasil?
— Para el trabajo con los daneses tuvimos que investigar y presentamos un proyecto a 10 años donde nos pusimos como foco consultar gente que sabe del cambio climático, agricultura, etc. Queríamos conocer hacia dónde va la demanda de los mercados finales: el consumo de leche, carne, vegetales o que querrá el consumidor en unos años… Brasil es impresionante. Nosotros tenemos una frase que decimos y es que “el mundo se tropicalizó”, es decir, nuestros abuelos capaz soñaban con la Pampa Argentina y hoy alguien fanático del agronegocio debería soñar con los campos de Paraná. Llueven 2.300 mm, 800 metros de altitud, hacen tres cultivos por año, es una locura. El potencial y el crecimiento está en base a la tecnología y el desarrollo. Hace 40 años se importaba carne de Rusia y ahora es el principal exportador de carne mundial. El potencial que tiene es enorme y sin tirar árboles, porque hay un proyecto que busca corregir o mejorar 60 millones de hectáreas de pasturas que están degradadas mediante la integración de la agricultura, pecuaria y forestacion.
—¿Qué situación ves actualmente?
— En Brasil veo una intensificación impresionante. Les sobra maíz y como no invirtieron en infraestructura, ponen una planta de etanol en Mato Groso para biocombustibles, generan subproductos y hacen ración para ganado, chanchos o pollos. Me llama la atención cómo ha evolucionado el confinamiento. Entonces, ¿dónde entran las pasturas? Bueno, entran mucho con el uso entre cultivos, por ejemplo, ya sea como coberturas para pastoreo o para corte. La semana que viene nos visita el directorio de DLF, que son una cooperativa de farmers. Vamos a llevarlos a Paraná para mostrarles hacia dónde va este gigante productor de alimentos y visitaremos un tambo familiar robótico que usa raigrás de alta calidad para hacer silo después del maíz, ese silo de raigrás lo da en la dieta y le mejora la conversión. Nuestro trabajo u objetivo es acelerar el crecimiento de la empresa en Brasil, buscando nichos y oportunidades. Como conclusión: el mundo se tropicalizó. Brasil es imparable en producción pero tiene todos los problemas políticos, de desigualdad y corrupción que se conocen. Es complicado. Lo que si veo es que están muy preocupados por el ambiente, tanto por la futura demanda de los mercados internacionales como por la sustentabilidad de la producción y de los suelos.
Rurales El País