Mons. Arturo Fajardo en su mensaje de Pascua: «Más vale encender una luz que maldecir la oscuridad»
El Obispo de la Diócesis de Salto llamó a la comunidad a ser «peregrinos de esperanza» en tiempos difíciles y envió un cálido saludo a los enfermos y a quienes atraviesan momentos de soledad.
En el marco de la culminación de las celebraciones de la Semana Santa, el Obispo de la Diócesis de Salto, Monseñor Arturo Fajardo, dirigió un sentido y reflexivo mensaje pascual a toda la comunidad. Con un fuerte llamado a la esperanza y a la acción solidaria, el pastor de la Iglesia local recordó que la resurrección representa la victoria definitiva de la vida sobre el dolor.
«Al terminar estos días santos, les deseo a todos una feliz Pascua», comenzó expresando Mons. Fajardo. El jerarca católico no esquivó la realidad compleja que atraviesa el mundo actual, marcada por la incertidumbre, e instó a no perder el rumbo de la fe: «En medio, a veces, de guerras, de dificultades, sufrimientos y de dolores, no nos olvidemos que para los cristianos Jesús ha vencido. La vida, aun con su carga de dolor, es una fiesta y la Pascua es la fiesta de la fiesta».
Haciendo eco de un conocido pasaje bíblico, el Obispo remarcó que «la alegría del Señor es nuestra fortaleza», utilizándolo como eje central para motivar a los fieles a mantener el ánimo frente a las adversidades cotidianas.
Monseñor Fajardo dedicó un espacio especial de su alocución para aquellos que viven las fiestas en situaciones de fragilidad. «Que llegue un saludo a los que están solos, a los que están enfermos y a los que viven momentos de dificultad», manifestó con tono pastoral y cercano.
Para finalizar, el Obispo rescató una antigua máxima de profunda carga espiritual y ciudadana: «Dicen los cristóforos que más vale encender una luz que maldecir la oscuridad». En este sentido, convocó a la sociedad a dejar de lado la queja pasiva y adoptar una postura activa frente a los problemas del mundo. «Encendamos luces, seamos testigos de la luz, peregrinos de esperanza. Feliz Pascua», concluyó.
El mensaje, cargado de un profundo humanismo, invita a creyentes y no creyentes a la reflexión en el inicio de este tiempo pascual, promoviendo la empatía y el acompañamiento comunitario en el departamento.