La cadena ovina muestra señales de recuperación, aunque persiste la caída del stock
La recuperación de los precios de la lana y la carne ovina durante 2025 mejora el escenario comercial del rubro, aunque la persistente caída del stock nacional y los desafíos productivos siguen condicionando la recuperación estructural de la cadena ovina en Uruguay.
La mejora en los precios internacionales de la lana y la carne ovina durante 2025 generó un escenario comercial más favorable para el rubro ovino uruguayo. Sin embargo, la reducción sostenida del stock nacional y los desafíos productivos y climáticos continúan condicionando la recuperación estructural del sector, según el informe de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (OPYPA).
Durante la segunda mitad de 2025, el mercado ovino comenzó a mostrar señales de cambio luego de varios años de condiciones desfavorables. Los precios internacionales de la lana registraron una recuperación significativa, impulsada por una mayor demanda desde Asia —principalmente China—, una oferta más ajustada a nivel global y un creciente interés por lanas certificadas en bienestar animal y trazabilidad. Esta mejora se reflejó también en el mercado interno, fortaleciendo el ánimo comercial de los productores, aun en un contexto de menor producción.
En paralelo, la carne ovina atravesó un proceso similar. La demanda internacional, especialmente desde mercados de mayor poder adquisitivo y países de Medio Oriente, sostuvo una recuperación de precios que permitió mantener valores firmes en el mercado local, pese a una menor faena y menores volúmenes exportados. El ajuste de la oferta global, con Australia y Nueva Zelanda reduciendo producción, contribuyó a consolidar este escenario más favorable.
A nivel internacional, el indicador de mercado del este (IME) —referencia mundial para la lana— mostró un aumento superior al 30% en la zafra 2025-2026 respecto al ciclo anterior, alcanzando picos cercanos a los 1.050 centavos de dólar por kilo en base limpia. Si bien luego se observó una corrección, los valores actuales se mantienen claramente por encima del promedio de la zafra pasada. En este contexto, las lanas más finas continúan liderando los precios, aunque con una reducción en la prima relativa frente a lanas medias y gruesas, reflejando un ajuste en las brechas históricas de valor.
En Uruguay, el panorama productivo sigue siendo desafiante. Según datos preliminares de las declaraciones juradas al 30 de junio de 2025, el stock ovino nacional cayó un 12% interanual, ubicándose en torno a los 4,75 millones de cabezas. Las mayores reducciones se registraron en las categorías más jóvenes, como corderos y corderas, lo que evidencia el impacto de condiciones climáticas adversas durante las etapas de parición, lactancia y recría. Casi la mitad del rodeo ovino se concentra en los departamentos de Salto, Artigas y Paysandú.
La producción de lana también se ajustó a la baja. Para la zafra 2024-2025 se estima una producción total de 20.810 toneladas en base sucia, un 12,6% menos que el ejercicio anterior. No obstante, la comercialización mostró mayor fluidez, impulsada tanto por ventas de la producción anual como por la colocación de stocks de zafras previas que permanecían en manos de los productores. En el mercado interno, los precios de la lana vellón oscilaron en un amplio rango, desde USD 0,50 hasta USD 9,52 por kilo, dependiendo de factores como micronaje, acondicionamiento, rendimiento y certificaciones.
En materia de comercio exterior, las exportaciones de lana y subproductos disminuyeron levemente en volumen en los últimos 12 meses, pero aumentaron en valor, generando más de USD 163 millones, un 8% más que el año anterior. China e Italia se consolidaron como los principales destinos de la lana sucia, mientras que los tops y la lana lavada mostraron cambios en la composición de mercados, con caídas hacia China y Alemania y crecimientos hacia países como Polonia, Perú e India.
Por el lado de la carne ovina, la faena continuó en niveles bajos. En 2024 se faenaron algo más de 966 mil ovinos, un 31% menos que en 2023, y en el período noviembre 2024–octubre 2025 la reducción fue del 20%. A pesar de ello, los precios mostraron una tendencia sostenida al alza: en octubre de 2025, el cordero pesado alcanzó los USD 5,63 por kilo de carne, un 38% más que un año atrás. Las exportaciones de carne ovina totalizaron USD 65,2 millones, con menores volúmenes pero precios por tonelada 40% superiores. Brasil se posicionó como el principal destino en valor y volumen, seguido por China e Israel, destacándose la diferencia de precios obtenidos en los mercados de mayor exigencia.
De cara al futuro, el informe señala que, si bien la recuperación de precios representa una oportunidad para el rubro, la caída del stock ovino responde a procesos de largo plazo asociados a varios años de márgenes reducidos, dificultades sanitarias, climáticas y laborales. La producción ovina continúa siendo un componente estratégico de los sistemas ganaderos, por su complementariedad con otros rubros, su menor costo de inversión y su capacidad de diversificar ingresos. En ese sentido, se enfatiza la importancia de sostener los sistemas productivos en los momentos críticos para poder capitalizar escenarios más favorables en los próximos años.
Rurales El País