Hungría evitó el cierre de la planta de Samsung en Göd tras un debate interno por problemas de seguridad

Hungría evitó el cierre de la planta de Samsung en Göd tras un debate interno por problemas de seguridad

Un reportaje de ‘Telex’ sostiene que la fábrica de baterías de Samsung en Göd acumuló infracciones graves hasta 2023 y que el Gobierno debatió su posible suspensión. El Ejecutivo lo niega y lo atribuye a una «mentira de campaña». La planta sigue operativa tras realizar inversiones.

Algunos trabajadores de la fábrica de baterías de Samsung en Göd (Hungría) han estado expuestos a una contaminación grave que, en ocasiones, alcanzó niveles varios cientos de veces superiores al límite permitido. La empresa fue sancionada en repetidas ocasiones por las autoridades laborales, pero incluso la multa más elevada prevista por la normativa era de cuantía reducida, por lo que, según las informaciones publicadas, la compañía no resolvió de inmediato los problemas de contaminación y trató de ocultar algunos de ellos.

El asunto habría llegado finalmente a una reunión del Gobierno húngaro en 2023, después de que varios ministros consideraran que las prácticas de la fábrica podían suponer un riesgo político en un momento en que el sentimiento de la opinión pública se estaba volviendo cada vez más crítico con las plantas de baterías en Hungría.

Según esta versión, en esa reunión se debatió si las autoridades debían imponer a la fábrica una sanción más severa que la multa considerada insuficiente, lo que podría haber implicado la suspensión de las operaciones. Algunos ministros habrían defendido la suspensión o el cierre temporal, mientras que otros se habrían mostrado en contra. Finalmente, la planta no fue clausurada.

Al mismo tiempo, la dirección de Samsung fue informada de que sus prácticas habían sido objeto de críticas en el seno del Ejecutivo y realizó las inversiones necesarias para reforzar la seguridad.

Estas son las principales acusaciones recogidas en un extenso artículo, de alrededor de 50.000 caracteres publicado por el portal húngaro ‘Telex’. El Gobierno, aludiendo al contexto de campaña electoral, ha calificado el contenido de falso y ha tratado de refutar algunos de sus elementos.

El futuro económico ligado a las baterías

La economía húngara ha dependido en gran medida de la industria automovilística y, desde la segunda mitad de la década de 2010, en el contexto de la expansión del coche eléctrico, varios gobiernos encabezados por Viktor Orbán han tratado de atraer inversiones vinculadas a la fabricación de baterías.

Una de las primeras y mayores inversiones fue la planta de Samsung en Göd, que generó importantes ingresos fiscales en poco tiempo. Sin embargo, la población local también empezó a percibir los efectos asociados a esta industria. El anuncio de nuevas fábricas fue acompañado de una oposición creciente por parte de vecinos y partidos de la oposición en distintas zonas del país.

Las preocupaciones medioambientales, el elevado consumo de energía y agua de estas instalaciones y, más adelante, el recurso a trabajadores extranjeros debido a la escasez de mano de obra húngara, alimentaron el rechazo a nuevos proyectos. La contestación social alcanzó su punto álgido en 2023.

A ello se sumó el descenso de la producción automovilística en Europa, que hizo que las fábricas no cumplieran plenamente las expectativas económicas. El Gobierno había prometido un «despegue» económico para 2025, apoyado en parte en las nuevas plantas de baterías, mientras que el crecimiento del PIB se situó en el 0,3 %.

¿Qué sostiene ‘Telex’?

«En Samsung, en la fábrica de Göd, existían deficiencias muy graves en materia de salud y seguridad hasta 2023», declaró Vilmos Weiler, autor del reportaje, a ‘Euronews’. «Sabemos que las autoridades les impusieron varias multas por ello, pero la sanción máxima fue de 10 millones de forintos (26.449 euros). Sin embargo, podían haber suspendido la actividad de la fábrica. Según entendemos, no fue la autoridad la que tomó esa decisión, sino que el asunto llegó hasta el Gobierno».

De acuerdo con ‘Telex’, en la reunión del gabinete se produjo un debate, con ministros partidarios de suspender las operaciones y otros en contra. Finalmente, la planta no fue cerrada. No obstante, Samsung fue informada de que se había planteado la posibilidad de clausura, tras lo cual comenzó a aplicar con mayor rigor las recomendaciones de las autoridades.

«Según nuestra información, todo el asunto se planteó ante el Gobierno en la primavera de 2023», afirmó Weiler a ‘Euronews’. «Se dijo a Samsung que debía resolver los problemas antes del otoño y, en la práctica, lo han hecho; el principal problema que existía se ha solucionado».

Euronews