Sin embargo, las grandes carteras que marcan el ritmo de la política internacional, como comercio, energía, clima o migración, dependen en gran medida de la Comisión, lo que deja al Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) sin capacidad material de presión en la mesa. La ampliación, otro ámbito con una clara dimensión geopolítica, también está firmemente en manos de la Comisión.
Von der Leyen gana peso en la política exterior de la UE
Esta división de competencias ha permitido a Ursula von der Leyen ampliar de forma considerable su papel en política exterior, como demuestra su respuesta a la guerra en Ucrania. También ha viajado intensamente para firmar diversos acuerdos que han acaparado titulares.
La creciente influencia de Von der Leyen ha despertado recelos en varias capitales y ha provocado algún que otro reproche por exceso de competencias y acaparamiento de poder, aunque a menudo los líderes de la UE la han animado a tomar las riendas en las crisis globales.
El plan franco-alemán prevé otorgar a Kallas un papel directo en la coordinación de las áreas relacionadas con el exterior gestionadas por las direcciones generales de la Comisión, como la ayuda al desarrollo (DG INTPA), la ayuda humanitaria (DG ECHO), la industria de defensa (DG DEFIS) y las relaciones con los países vecinos, repartidas entre la DG ENEST (Europa oriental) y la DG MENA (Oriente Medio, Norte de África y el Golfo).
También podría incluirse comercio, una cartera de gran peso político. Para apuntalar la nueva estructura se crearía una dirección general específica para política exterior. La Comisión contaba hasta 2010 con una Dirección General de Relaciones Exteriores (DG RELEX), que fue absorbida por el SEAE.
Más poder para Kallas, pero bajo el control de Von der Leyen
En la práctica, Kallas asumiría responsabilidades más amplias y operativas dentro de la Comisión. Pero la reforma beneficiaría en última instancia a Von der Leyen, ya que seguiría siendo la máxima autoridad como presidenta de la Comisión, en un esquema jerárquico similar al que existe entre un primer ministro y un ministro de Exteriores en el ámbito nacional.
El SEAE, que Kallas dirige actualmente de forma independiente de Von der Leyen, se vería debilitado para reducir el riesgo de un choque institucional. Al mismo tiempo, la propuesta franco-alemana busca reforzar el peso de los Estados miembros en la definición de la política exterior. La reforma exigiría modificar la decisión de 2010 que creó el SEAE, y no el Tratado de Lisboa. Haría falta un acuerdo unánime.
El plan llega en un momento de turbulencias globales que ha dejado al descubierto las vulnerabilidades de la política exterior del bloque. Aunque los Estados miembros coinciden en que hace falta una reforma de calado, todavía no se han puesto de acuerdo sobre una hoja de ruta común.
En junio, un documento francés planteó tres opciones para redefinir el papel de la alta representante, ampliar sus competencias, trasladarlas a la Comisión o transferirlas a los Estados miembros. Estas dos últimas opciones vaciarían de contenido el cargo. El documento obligó a Kallas a lanzar un mensaje de tranquilidad a la plantilla del SEAE. Después pidió a las capitales que presentaran ideas para mejorar la acción exterior.
EURONEWS