El contrabando desde Paraguay genera ganancias de hasta el 500 % para el crimen organizado en Brasil
El mercado mueve US$ 12.000 millones al año al margen de la economía formal y financia las operaciones de organizaciones criminales
Los cigarrillos son el producto más rentable, pero medicamentos, teléfonos móviles y juguetes también generan elevados márgenes de beneficio.
El contrabando de productos desde Paraguay hacia Brasil puede generar ganancias superiores al 500 % para el crimen organizado, impulsando la presencia de organizaciones como el PCC y el Comando Vermelho (CV) en los alrededores de Foz do Iguaçu, en el estado de Paraná, principal punto de entrada de mercancías ilegales al país. Según un estudio del Instituto de Desarrollo Económico y Social de Fronteras (Idesf), esta actividad mueve cerca de 60.000 millones de reales (US$ 12.000 millones) al año al margen de la economía formal y sin pagar impuestos.
Los cigarrillos son el producto más rentable, con un margen del 507 %, seguidos por los medicamentos (415 %) y los teléfonos inteligentes (390 %). El cálculo considera la diferencia entre el coste de introducir ilegalmente la mercancía y su precio de reventa en el mercado clandestino. Según el Idesf, solo entre el 5 % y el 10 % de los productos de contrabando son incautados, y los controles en el Puente de la Amistad alcanzan menos del 2 % del flujo diario de 100.000 personas.
Además del puente, los contrabandistas utilizan puertos clandestinos en Vila Portes, a orillas del río Paraná. La diferencia de precio entre los cigarrillos brasileños y paraguayos alcanza el 650 %, aunque el coste logístico del contrabandista, estimado en un 22 %, incluye transporte, personal, depreciación de vehículos, honorarios de abogados y una especie de «seguro de desempleo» para los períodos de mayor presión policial.
En junio, la Receita Federal y la Policía Federal lanzaron la operación Sicarius contra una red de blanqueo de capitales vinculada al contrabando de cigarrillos y pesticidas en la región de Guaíra, en Paraná, que habría movido más de 375 millones de reales (US$ 74 millones) entre 2019 y 2024. «El contrabando no tiene carga tributaria, como ocurre con las actividades legalizadas, pero sí otros costes, como el coste de no ser detenido, el de perder un coche robado y otros intangibles», afirmó Luciano Stremel Barros, presidente del Idesf.
Argentina también es origen de productos de contrabando, principalmente vinos, con un margen de beneficio del 312 % después de costes. Las mercancías incautadas pueden ser donadas, subastadas, destruidas o incorporadas al patrimonio del Estado, según su estado y procedencia.
FOLHA INTERNACIONAL