«El ánimo es otro»: Joaquín Martinicorena destaca la resiliencia y el potencial del Hereford en la Patagonia Argentina

«El ánimo es otro»: Joaquín Martinicorena destaca la resiliencia y el potencial del Hereford en la Patagonia Argentina

En una reciente gira técnica por la Patagonia Norte, una delegación de criadores uruguayos analizó los sistemas productivos del vecino país, destacando la adaptación racial a entornos extremos y el cambio de expectativa en el sector ganadero tras la apertura de los mercados.

La Sociedad de Criadores de Hereford del Uruguay (SCHU) concluyó una nueva etapa de su gira técnica anual en la República Argentina, esta vez recorriendo establecimientos en la provincia de Neuquén. Joaquín Martinicorena, directivo de la institución y parte de la delegación, subrayó la importancia de estos intercambios para comprender cómo la raza Hereford logra prosperar en condiciones ambientales de alta exigencia.

Adaptación ante condiciones extremas
Durante el recorrido por la Patagonia Norte, el grupo de criadores pudo observar un modelo productivo diametralmente opuesto al uruguayo, condicionado por una baja carga animal y una marcada dependencia de los «mallines».

«Es un Hereford de tipo más moderado, contra el piso y con una búsqueda de pureza racial muy marcada. Destaca la docilidad del animal, una característica clave dado que pasan mucho tiempo sin contacto humano en las zonas de veranada», explicó Martinicorena.

El directivo hizo especial énfasis en las diferencias sanitarias: mientras que los rodeos uruguayos enfrentan desafíos constantes como la garrapata o la tristeza bovina, en la Patagonia las condiciones climáticas actúan como un freno natural. «Son lugares con inviernos muy duros que cortan el ciclo de muchas pestes; prácticamente no tienen problemas de bichera ni garrapata, lo que resulta en un ganado muy sano», añadió.

Un nuevo horizonte para el criador argentino
Más allá de lo técnico, la gira sirvió de termómetro para medir el sentir del sector agropecuario argentino en el contexto económico actual. Según Martinicorena, se percibe un cambio positivo en la mentalidad de los productores.

«El ánimo es otro. Existe una mayor motivación por la apertura de mercados y el ordenamiento de la economía, lo que ha llevado a muchos productores a retomar inversiones en aguadas, subdivisiones de campos y maquinaria que estaban postergadas», señaló el directivo.

A pesar de los desafíos climáticos, caracterizados por una sequía prolongada y niveles de agua inusualmente bajos en los lagos de la región, los productores argentinos mantienen el foco en aumentar los pesos de faena. El objetivo, según explicó el entrevistado, es pasar de un mercado volcado casi totalmente al consumo interno a una producción orientada a la exportación, buscando ganar kilos en animales que históricamente se faenaban más livianos que los uruguayos.

El valor del intercambio
Para Martinicorena, estas instancias son fundamentales, no solo por la comparación productiva, sino por la red de conocimiento que se genera entre pares. «Siempre es interesante intercambiar y ver cómo producen a pesar de que muchas de las realidades no son trasladables por cuestiones sanitarias o geográficas. Es fundamental aprender de cómo gestionan la raza en entornos tan distintos», concluyó.