Diez soldados sanduceros regresaron a casa tras cumplir un año de misión en Siria

Diez soldados sanduceros regresaron a casa tras cumplir un año de misión en Siria

En el silencio profundo de la madrugada sanducera, cuando la ciudad aún dormía, diez soldados del Batallón General Leandro Gómez de Infantería Mecanizado N.° 8 volvieron a pisar suelo natal luego de cumplir un año de misión en Siria. Eran cerca de las 4 cuando el arribo rompió la quietud con lágrimas, aplausos contenidos y abrazos largamente esperados.

Los efectivos formaron parte del contingente uruguayo desplegado en los Altos del Golán, en la República Árabe Siria, en la frontera con Israel, integrando la Fuerza de las Naciones Unidas de Observación de la Separación (Fnuos), organismo creado tras la Guerra del Yom Kipur de 1973, para supervisar el cumplimiento del alto al fuego entre fuerzas israelíes y sirias en esa estratégica y siempre sensible zona.

Los sanduceros que regresaron –junto a otros 174 soldados de todo el país– son el sargento Richard Gallardo; los cabos de Primera Carlos Martínez, Luis Rodríguez y Julio de los Reyes; y los soldados Mario Re, Carlos Re, Gino Gómez, Mario Barboza, Fabio Amaral y Juan Moraga. Integraron la Compañía Uruguaya de Infantería Mecanizada y fueron parte del relevo correspondiente al período 2025-2026, en el marco de la misión de paz de Naciones Unidas.

Durante doce meses, lejos de sus hogares, asumieron la responsabilidad de representar al país en una de las misiones internacionales más exigentes. Uruguay mantiene presencia en los Altos del Golán desde mayo de 2019, aportando personal y equipamiento del Ejército Nacional, entre ellos vehículos de transporte GAZ Vodnik VML-M7 y transportes blindados de personal AVGP Cougar, que respaldan la tarea operativa en la zona. Pero más allá de los datos técnicos y el despliegue logístico, la escena que se vivió en Paysandú tuvo un fuerte componente humano.

Familiares, amigos y camaradas aguardaban con visible ansiedad frente a la unidad militar. El jefe del Batallón, teniente coronel Roberto Avilés, mantuvo previamente una breve charla con los presentes. Les pidió apenas “unos minutos” para realizar la bienvenida formal antes de permitir el esperado reencuentro. La solicitud fue comprendida en silencio; cada segundo parecía eterno.

Formados, con la disciplina que caracteriza a la fuerza, los soldados mantuvieron la mirada al frente mientras escuchaban las palabras de su comandante. Sin embargo, los ojos vidriosos delataban la emoción contenida. Habían pasado doce meses de arduo servicio, de patrullajes, de responsabilidad permanente en un escenario internacional complejo. Ahora estaban allí, en casa. El teniente coronel Avilés destacó el compromiso, la profesionalidad y el honor con que cumplieron la misión, subrayando el orgullo que representa para la unidad y para el país contar con efectivos que integran operaciones de paz bajo bandera de Naciones Unidas.

EL TELÉGRAFO