De Perú al frente ruso: la red de captación que envía a veteranos peruanos a la guerra de Ucrania
Perú investiga una trama internacional por la que cientos de sus ciudadanos habrían sido engañados para viajar a Rusia con el pretexto de un empleo y acabaron luchando contra Ucrania. Las autoridades lo califican de «trata de personas» y las familias de los afectados exigen su regreso.
Perú se ha encontrado en el centro de un escándalo internacional de gran repercusión, con docenas de familias que afirman que sus parientes fueron engañados para viajar a Rusia con la promesa de empleos bien remunerados para luego acabar siendo obligados a luchar contra Ucrania.
Ante el creciente número de denuncias, las autoridades del país han puesto en marcha una investigación a gran escala sobre lo que describen como trata de seres humanos y coacción para participar en conflictos armados.
Respuesta oficial de Perú
El 1 de mayo de 2026, la fiscalía peruana anunció la apertura de una investigación preliminar sobre los artículos de trata de personas y violación de la dignidad humana. La fiscalía solicitó información al Ministerio de Relaciones Exteriores y al Servicio de Migraciones y estableció un grupo de trabajo para coordinar las acciones.
El Ministerio de Asuntos Exteriores peruano pidió explicaciones a la embajada rusa sobre el paradero y el estado de los ciudadanos que formaban parte de las Fuerzas Armadas rusas. La Embajada rusa reconoció que algunos peruanos firmaron contratos, pero insiste en que lo hicieron «voluntariamente». Perú subraya que el servicio en un Ejército extranjero sin autorización del Estado es ilegal.
Mientras tanto, las familias de los desaparecidos y fallecidos llevan a cabo protestas ante el Ministerio de Asuntos Exteriores y la Embajada rusa en Lima, exigiendo el regreso de sus familiares.
Cómo funcionaba el plan de reclutamiento
Según la Fiscalía Especializada en Trata de Personas, los peruanos eran reclutados a través de anuncios de empleo -como guardias de seguridad, ingenieros, conductores, cocineros- en los que se prometían sueldos que oscilaban entre los 1.700 y 2.500 euros al mes.
Las investigaciones muestran que la captación se realizaba a través de redes sociales y mensajeros: los intermediarios se hacían pasar por «agentes laborales», prometían trámites rápidos y aseguraban que el trabajo en Rusia era completamente legal. Para aumentar la confianza, ofrecían pagar el vuelo a Moscú y «todos los gastos», lo que creaba la ilusión de un programa de empleo oficial.
Sin embargo, al llegar a Rusia, a muchos peruanos se les retiraba inmediatamente el pasaporte con el pretexto de registrarlos, privándoles así de la posibilidad de regresar a su país. Algunos peruanos repatriados contaron a los fiscales que les entregaron documentos en ruso y les exigieron que firmaran un «contrato de trabajo», que en realidad resultaba ser un contrato con el Ministerio de Defensa ruso.
Tras una breve formación, eran enviados al frente. El patrón era siempre el mismo: se enviaba a la gente a recibir formación militar acelerada en unidades cercanas a Moscú y Rostov, y luego al frente en Ucrania.
EURONEWS