Csukasi: “Para el agro uruguayo, abrir mercados ya no es una opción: es una necesidad”
La vicecanciller Valeria Csukasi analizó el complejo escenario internacional, el impacto de los conflictos globales en el comercio y las oportunidades que se abren para el agro uruguayo.
En un escenario internacional atravesado por tensiones geopolíticas, guerras y transformaciones del comercio global, Uruguay busca consolidar su inserción internacional con una estrategia centrada en la apertura de mercados y la diversificación comercial. En Hablemos de Agro, de Canal 10, la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Valeria Csukasi, sostuvo que el país está ante un momento clave para el sector exportador, con varios acuerdos comerciales en marcha y una agenda particularmente enfocada en Asia Pacífico.
Diplomática de carrera con más de dos décadas de trayectoria en negociaciones comerciales y multilaterales, Csukasi asumió en marzo de 2025 como vicecanciller en el gobierno encabezado por Yamandú Orsi. Desde esa posición participa directamente en la estrategia de inserción internacional del país, que tiene al agro como uno de sus principales protagonistas.
Sin embargo, la coyuntura global genera incertidumbre. Consultada sobre los conflictos internacionales que hoy tensionan el sistema internacional, Csukasi reconoció que el escenario preocupa, tanto desde lo humano como desde lo económico. Desde el punto de vista económico, señaló que cualquier conflicto armado tiene consecuencias directas sobre el comercio mundial, algo particularmente sensible para un país exportador como Uruguay.
“Para un país que depende de las exportaciones para crecer, la guerra siempre es una mala noticia. Afecta las corrientes comerciales, encarece el transporte, encarece los seguros y genera incertidumbre en toda la cadena”, explicó.
Además, subrayó que Uruguay todavía arrastra dificultades logísticas heredadas de la pandemia. La disponibilidad de bodegas, barcos y capacidad de transporte aún no recupera plenamente los niveles previos, lo que amplifica los efectos de cualquier crisis internacional.
A esto se suma el impacto en insumos estratégicos. El aumento del precio del petróleo y del gas repercute directamente en los costos de producción y transporte, mientras que el encarecimiento de los fertilizantes puede incidir en la próxima zafra agrícola.
“Uruguay es un gran importador de fertilizantes y estamos entrando en la etapa de planificación de los cultivos de invierno. Todos estos factores terminan afectando el costo de producción”, dijo.
Csukasi subrayó el peso creciente del Medio Oriente para el agro uruguayo: son mercados con bajas barreras arancelarias y sanitarias y alta dependencia de importaciones. “Compran bien y pagan bien; con presencia y continuidad hay oportunidades”, afirmó. En Ramadán crece la demanda de carne ovina, incluso de animales en pie, algo que Uruguay viene trabajando con misiones y ferias. Pero advirtió que los conflictos regionales agregan incertidumbre y costos por el impacto en transporte, ventas y seguros.
Mercosur-Unión Europea.
Uno de los temas centrales de la entrevista fue la reciente ratificación parlamentaria del acuerdo Mercosur-Unión Europea, que abre una nueva etapa para el comercio entre ambos bloques.
Uruguay fue el primer país del Mercosur en aprobar el acuerdo, lo que habilita su aplicación provisional a medida que los países ratifiquen el tratado.
Para Csukasi, ese paso tiene un fuerte significado político e institucional. “No es solamente haber sido los primeros, sino la forma en que se hizo. El Parlamento escuchó a productores, trabajadores y distintos sectores antes de aprobarlo. Hubo consenso político y también respaldo social”, señaló.
En términos comerciales, uno de los cambios más relevantes será la eliminación del arancel del 20% para la carne dentro de la cuota Hilton.
“Imaginemos que estamos en mayo y, de un día para el otro, la Hilton deja de pagar ese 20% de arancel. Eso significa una mejora muy importante en competitividad para la carne uruguaya”, explicó. Además, el acuerdo crea una nueva cuota de 99.000 toneladas de carne para el Mercosur, cuya distribución deberá ser negociada entre los cuatro socios del bloque. Ese reparto será uno de los desafíos inmediatos. “Ahora empieza la tarea difícil: ponernos de acuerdo entre los socios. Hay 90 días para comunicar a la Unión Europea cómo se distribuyen esas cuotas”, señaló.
Más allá de Europa, Uruguay busca fortalecer su presencia en Asia y ya inició el proceso de adhesión al Acuerdo Transpacífico (CPTPP), que incluye mercados como Japón, Vietnam y Canadá. El ingreso podría concretarse en entre un año y medio y dos años. Para el agro, uno de los beneficios clave sería la reducción del arancel del 38,5% que hoy paga la carne en Japón, además de abrir oportunidades en países del sudeste asiático como Vietnam e Indonesia. “Para competir en esa región hay que estar presentes”, señaló.
China sigue siendo el principal destino para las exportaciones de bienes uruguayos, mientras que Estados Unidos lidera las exportaciones de servicios.
Según Csukasi, ambas relaciones son complementarias y forman parte de una política de Estado. Respecto a Estados Unidos, señaló que existe un diálogo fluido y permanente, incluyendo conversaciones para mejorar el acceso de productos uruguayos.
“Uruguay siempre está pidiendo mejores condiciones de acceso, pero también hay que recordar que en el comercio internacional siempre hay que dar algo para obtener algo”, afirmó.
Al evaluar el primer año de gobierno en materia de inserción internacional, Csukasi se mostró optimista y destacó avances como el acuerdo Mercosur-Unión Europea, la futura ratificación con EFTA, el proceso de adhesión al Transpacífico, la solicitud de ingreso al RCEP y la apertura de nuevos mercados sanitarios. “Si estos procesos se concretan, Uruguay quedará mucho más equilibrado frente a sus competidores”, afirmó, señalando que para el agroexportador puede significar un salto importante en oportunidades comerciales.
Asia Pacífico: nuevo eje de la estrategia comercial
Más allá del acuerdo con la Unión Europea, el gobierno uruguayo busca profundizar su inserción en Asia Pacífico, una región que concentra algunas de las economías más dinámicas del mundo.
Uno de los pasos más relevantes es el proceso de adhesión al Acuerdo Transpacífico (CPTPP), que incluye mercados como Japón, Vietnam, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Para Uruguay, el acuerdo podría representar una mejora significativa en el acceso a mercados.
Uno de los ejemplos más claros es Japón, donde la carne uruguaya enfrenta actualmente un arancel del 38,5%.
Con la adhesión al CPTPP, ese arancel podría reducirse gradualmente, mejorando la competitividad frente a otros proveedores.
Mercosur-Unión Europea: la negociación clave es repartir
La entrada en vigor provisional del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea abre una nueva etapa para el comercio agroalimentario entre ambos bloques. Sin embargo, uno de los primeros desafíos será la distribución interna de la cuota de carne bovina.
El acuerdo establece un cupo de 99.000 toneladas anuales para el Mercosur, que deberá ser repartido entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Según explicó la vicecanciller Valeria Csukasi, ese reparto deberá definirse en un plazo de 90 días desde la entrada en vigor provisional del acuerdo. “Ahora empieza la tarea difícil: ponernos de acuerdo entre los socios del Mercosur”, señaló.
Históricamente, durante negociaciones anteriores, el sector privado del bloque había propuesto una distribución aproximada de 42.500 toneladas para Brasil, 29.500 para Argentina, 21.000 para Uruguay y 7.000 para Paraguay. Sin embargo, el escenario productivo cambió en los últimos años, especialmente en Paraguay, que hoy tiene una presencia exportadora mucho mayor que en el pasado.
“Antes Paraguay prácticamente no exportaba carne. Hoy es un actor importante y plantea que ese reparto ya no refleja la realidad del sector”, explicó Csukasi.
Además, la negociación no se limita únicamente a la carne.
El acuerdo también incluye cuotas para otros productos como arroz, miel, biocombustibles y carne aviar, lo que obliga a analizar el reparto dentro de un paquete más amplio de intereses productivos entre los países del bloque. En ese contexto, desde Uruguay se plantea que la discusión debe considerar el peso relativo de cada cadena productiva en los distintos países y el impacto que estas cuotas pueden tener en sus economías.
“Hay sectores que para Uruguay son estratégicos y donde necesitamos asegurar participación”, explicó la vicecanciller.
Al mismo tiempo, el desafío será encontrar un equilibrio político dentro del Mercosur para evitar que la negociación interna retrase la aplicación de los beneficios del acuerdo.
La expectativa del gobierno uruguayo es que el bloque logre una solución rápida que permita aprovechar cuanto antes las nuevas oportunidades comerciales que se abren en el mercado europeo.
Rurales El País