Crece el malestar en el transporte de carga: transportistas autoconvocados se movilizaron en Salto por el impacto de la nueva guía electrónica
La disconformidad en el sector del transporte de carga terrestre sumó un nuevo capítulo en el norte del país. En la jornada de ayer, una nutrida asamblea de transportistas autoconvocados y vecinos se reunió a las trece horas en la zona de La Gaviota, en el acceso a la ciudad de Salto, con el objetivo de analizar el impacto de la guía de transporte digital que el Gobierno central pretende implementar a la brevedad. El encuentro reflejó una profunda división en las estrategias del sector: mientras las gremiales institucionales buscan modificar el sistema mediante el diálogo administrativo, las bases operativas en las rutas expresan un rechazo total y tajante a la medida.
El foco del conflicto radica en la complejidad y la burocracia que el nuevo documento electrónico impone sobre la actividad diaria. Según una nota formal remitida recientemente por la Cámara de Autotransporte Terrestre de Gran Alance de Uruguay al Director Nacional de Transporte, Felipe Martín, el sistema fue diseñado desde escritorios técnicos sin contemplar la realidad que los camioneros enfrentan en el medio del campo. Quienes trabajan a la intemperie, bajo presiones horarias, climáticas y muchas veces en zonas con nula conectividad digital, advierten que la herramienta traslada una carga administrativa excesiva a una figura profesional cuya función es conducir y asegurar la logística, no realizar tareas de oficina.
La principal discrepancia entre la postura corporativa y la de los transportistas autoconvocados que se concentraron en Salto radica en el destino final de la normativa. Fuentes vinculadas a la movilización explicaron que muchos de los trabajadores independientes rechazan de pleno la existencia de la guía, al considerarla una traba inviable para su supervivencia económica. Por el contrario, la cámara empresarial firmada por su presidente, Julio Zednicek, aclaró que la institución no se opone a los controles del Estado, pero exige que la guía sea iniciada y confeccionada por el dador de la carga o propietario de la mercadería, liberando al fletero de responsabilidades documentales sobre un contenido que él no produce ni puede certificar.
Además de los inconvenientes en la distribución de responsabilidades penales e impositivas ante posibles irregularidades en la carga, los usuarios del sistema han reportado severas fallas técnicas en su fase de prueba. Entre los reclamos más frecuentes se destacan la falta de validación automática de datos ante el Banco de Previsión Social, la ausencia de cruces con la Dirección General Impositiva y problemas de compatibilidad del sistema informático en dispositivos móviles, especialmente en terminales iPhone. Asimismo, el uso de la plataforma Identidad Uruguay genera demoras que entorpecen la agilidad comercial.
El descontento generalizado se incrementa ante la proximidad de las fechas fijadas por el Ministerio de Transporte y Obras Públicas para comenzar a aplicar sanciones económicas. Tanto los autoconvocados en La Gaviota como las cámaras sectoriales coinciden en que existe una percepción netamente recaudatoria por parte de las autoridades, debido a que las multas actuales resultan sumamente elevadas para la compleja realidad financiera que atraviesan las pequeñas y medianas empresas del sector. Los trabajadores exigen un criterio de gradualidad y observaciones preventivas en lugar de penalizaciones severas por desperfectos menores en las unidades de traslado. La movilización de hoy en Salto marca el inicio de un período de alerta, donde los transportistas organizados esperan respuestas concretas antes de profundizar las medidas de fuerza en las rutas nacionales.
Foto: Martín Cabrera