Baja natalidad impacta duramente en los números de los CAIF de Paysandú

Baja natalidad impacta duramente en los números de los CAIF de Paysandú

La baja natalidad comenzó a impactar directamente en el funcionamiento de los centros CAIF de Paysandú. En los últimos seis años, la cantidad de niños atendidos en los ocho centros comprendidos en el análisis descendió de aproximadamente 1.000 a 700. La reducción alcanza el 30% y podría profundizarse debido a que los egresos no son compensados por nuevos ingresos.

La directora de Promoción Social de la Intendencia, Guadalupe Caballero, explicó que la situación no es exclusivamente departamental. “La baja natalidad afecta a todo el Uruguay y Paysandú no es ajeno. Hay 550 centros de todo el país que están siendo estudiados por INAU por la baja cantidad de niños”, señaló.

MENOS NIÑOS, PARTIDAS MÁS REDUCIDAS

El problema se origina en la modalidad de financiación. Los CAIF reciben partidas del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) de acuerdo con la cantidad de niños que atienden. Cuando no logran cubrir los cupos establecidos en los convenios, los recursos disminuyen, aunque se mantengan los costos fijos de funcionamiento.

En Paysandú, tres de los centros analizados son gestionados por la Intendencia, CAIF Centro, CAIF Artigas y Purificación 3. En esos casos, la comuna cubre las diferencias presupuestales y garantiza el pago de salarios, aguinaldos y licencias, independientemente del número de niños que asisten. Sin embargo, la caída de la matrícula genera mayores dificultades en los centros administrados por otras organizaciones de la sociedad civil.

“Los otros centros están muy preocupados porque las partidas quedan muy justas para cubrir solamente los sueldos. Y ahora que se vienen los aguinaldos es bastante complicado”, afirmó Caballero.
La directora advirtió que la situación puede afectar la continuidad de algunos servicios si no se modifica el modelo actual. El riesgo se agrava porque las familias “tienden a elegir los centros que ofrecen una atención más extensa, necesaria cuando los adultos responsables trabajan durante toda la jornada”.

PLANTEAN QUE SE PAGUE POR PROYECTO

Ante esta realidad, las organizaciones propusieron al directorio del INAU que las partidas dejen de calcularse exclusivamente según la cantidad de niños y contemplen la modalidad de atención de cada CAIF.

“Lo que se busca es que se pague por proyecto, no por cantidad de niños”, resumió Caballero. Explicó que el personal debe mantenerse aun cuando disminuya la matrícula. “Los técnicos, el auxiliar de servicio y el cocinero son los mismos. El sueldo tiene que ser el mismo”.

La propuesta también procura que la asignación de recursos considere las características sociales de cada zona. Caballero indicó que “determinados centros necesitan más horas de asistentes sociales para atender casos judicializados, así como una mayor presencia de psicólogos y psicomotricistas para trabajar con niños que requieren más tiempo de estimulación”.

RECLAMAN HORARIO EXTENDIDO PARA LOS MÁS PEQUEÑOS

Otro planteo elevado al INAU es la incorporación de la modalidad de tiempo extendido para niños de hasta un año. La directora sostuvo que el esquema de atención debe adaptarse a una realidad familiar diferente, en la que muchas madres son jefas de hogar y, en otros casos, ambos padres trabajan.
“Es sumamente importante conseguir que INAU cambie la postura y tome a los niños de un año en tiempo extendido, para que no solamente se vea fortalecida su alimentación y su atención, sino que también sus padres puedan trabajar”, expresó.

La experiencia ya se aplica en Centro Siempre, donde los niños pueden permanecer dentro de una franja horaria que se extiende desde las 7.30 hasta las 17.30, “de acuerdo con las necesidades de cada familia”.
Caballero señaló que los centros municipales cuentan con nuevas aulas para aplicar esa modalidad, pero se requiere la autorización del INAU. “Uno de los lineamientos que bajó es no al tiempo extendido. Esa es la lucha que tenemos y no sabemos por qué”, afirmó.

El planteo ya fue remitido al directorio del organismo luego de un análisis realizado con autoridades de supervisión. La expectativa es que el sistema “pueda adecuarse a una transformación demográfica que, además de reducir la cantidad de niños, obliga a revisar cómo sostener la calidad de la atención a la primera infancia”.

EL TELÉGRAFO