Abrolhos registró una pérdida significativa de corales en menos de dos décadas
El coral de fuego casi desapareció, mientras que la población del coral cerebro se redujo a la mitad
Olas de calor oceánicas, sumadas a la contaminación y la deforestación locales, afectan la salud de los organismos.
Los corales de Abrolhos, en el extremo sur de Bahía, están sufriendo intensamente los impactos del cambio climático, la contaminación y la deforestación. Un estudio inédito realizado durante 18 años muestra que especies esenciales para el equilibrio ambiental del Atlántico Sur registraron reducciones drásticas en sus poblaciones —llegando casi a desaparecer, como en el caso del coral de fuego.
Publicado el pasado día 18 en la revista Proceedings of the Royal Society, el estudio analizó datos de monitoreo recolectados entre 2006 y 2023, período en el que ocurrieron tres eventos masivos de blanqueamiento, dos globales y uno local.
El Banco de Abrolhos se extiende por 46.000 km² a lo largo de la costa brasileña y alberga los arrecifes de coral más grandes y diversos del Atlántico Sur. Históricamente, la región sufría menos estrés térmico, pero las olas de calor marinas aumentaron desde 2010.
Los investigadores constataron que el coral de fuego, especie que solo existe en Brasil, se encuentra en estado de colapso en la región. Su cobertura ya era baja (menos del 2%) al inicio del estudio y disminuyó aún más después de 2017, punto máximo de una ola de calor iniciada en 2016 que provocó el tercer evento global de blanqueamiento.
Con forma similar a un pequeño árbol, estos son los únicos corales ramificados del Atlántico Sur y funcionan como vivero para peces e invertebrados.
Las altas temperaturas de 2017 también provocaron una caída abrupta del coral cerebro de Bahía, cuya población —especie endémica— disminuyó un 45%.
FOLHA INTERNACIONAL