Diputados aprobó que Escuela 58 de Pueblo Esperanza lleve el nombre del fundador de los Juegos Olímpicos

Diputados aprobó que Escuela 58 de Pueblo Esperanza lleve el nombre del fundador de los Juegos Olímpicos

La Cámara de Representantes aprobó, al finalizar la sesión del martes, el proyecto de ley que designa con el nombre “Barón Pierre de Coubertin” a la Escuela 58 de Tiempo Completo de Pueblo Esperanza, ubicada en jurisdicción del Municipio de Porvenir, en Paysandú. La iniciativa, remitida por el Poder Ejecutivo y que ya contaba con media sanción del Senado, recibió previamente el informe favorable de la Comisión de Educación y Cultura, que destacó tanto el valor educativo de los ideales olímpicos como la trayectoria de los deportistas sanduceros que conquistaron medallas en los Juegos Olímpicos.

La propuesta surgió de la propia dirección del centro educativo y contó con el respaldo de la Comisión de Fomento, la comunidad escolar, los equipos docentes y no docentes, así como con informes favorables de las autoridades de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP).

El proyecto fue estudiado por la Comisión de Educación y Cultura de Diputados, que emitió su informe favorable el 3 de junio de 2026, con el diputado sanducero Fermín Farinha como miembro informante.

En su fundamentación, la comisión destacó especialmente que la elección del nombre no constituye una decisión ajena a la comunidad educativa, sino una iniciativa impulsada desde la propia escuela.

“La Comisión valora especialmente que el expediente consigne el origen de la propuesta en el propio centro educativo y el respaldo de su comunidad y de las autoridades competentes”, establece el informe.

Asimismo, señaló que la denominación representa mucho más que un homenaje a una personalidad histórica, al considerar que “expresa un compromiso pedagógico con la formación integral, la convivencia y las oportunidades de superación de cada estudiante”.

Pierre de Frédy, barón de Coubertin, nació en París el 1º de enero de 1863 y falleció en 1937. Fue pedagogo, historiador y promotor de reformas educativas, además de convertirse en la figura central del restablecimiento de los Juegos Olímpicos de la era moderna.

Su iniciativa culminó en el Congreso de París de junio de 1894, del cual surgió el Comité Olímpico Internacional. Dos años después, Atenas recibió los primeros Juegos Olímpicos modernos, mientras que Coubertin presidió el organismo internacional entre 1896 y 1925.

Uno de los aspectos destacados de la fundamentación parlamentaria es la relación histórica de Paysandú con el movimiento olímpico, a través de deportistas que alcanzaron actuaciones sobresalientes representando a Uruguay.

El informe recuerda que Guillermo Douglas obtuvo una medalla de bronce en remo en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles de 1932. Posteriormente, Juan Antonio Rodríguez y William Jones conquistaron medallas en Londres 1948, mientras que Rodríguez volvió a subir al podio junto a Miguel Seijas en Helsinki 1952.

También destaca la actuación del ciclista Milton Wynants, ganador de la medalla de plata en Sídney 2000, que continúa siendo la última presea olímpica obtenida por Uruguay. “Distintas épocas y disciplinas, una misma enseñanza: detrás de cada participación olímpica existen años de trabajo, instituciones que sostienen el aprendizaje, docentes y entrenadores, familias y comunidades que acompañan”, expresa el informe.

La comisión considera que esa tradición deportiva otorga un significado particular a la denominación de la Escuela 58, al vincular una figura de proyección universal con una historia estrechamente relacionada con el departamento.

“Paysandú no observa el Olimpismo solamente desde lejos, lo reconoce en sus clubes, en sus deportistas y en el esfuerzo de generaciones que llevaron la representación uruguaya al escenario internacional”, señala el documento.

El informe parlamentario también establece que el homenaje no pretende presentar el deporte de alto rendimiento como una obligación o un destino para los escolares, sino destacar los valores que pueden transmitir las experiencias de quienes alcanzaron logros olímpicos.

“Una escuela no educa solamente a quienes algún día puedan alcanzar un podio. Educa ciudadanos capaces de esforzarse, compartir, reconocer las diferencias, respetar las reglas comunes y afrontar las dificultades sin abandonar sus proyectos”, expresa la fundamentación.

El texto agrega que los valores del Olimpismo contemporáneo también comprenden la participación igualitaria de niñas y niños, la accesibilidad y la no discriminación, aspectos que considera fundamentales para la formación integral de los estudiantes.

EL TELÉGRAFO