Rubio, el principal diplomático estadounidense y de padres migrantes cubanos, declaró por separado que La Habana ha sido «una amenaza para la seguridad nacional» desde hace años por sus vínculos con adversarios de Estados Unidos y que Trump está decidido a «abordar esa situación».
Rubio, partidario de una línea dura frente al liderazgo socialista de Cuba, afirmó que el Gobierno de Trump quiere resolver pacíficamente sus diferencias con Cuba, pero duda de que Estados Unidos pueda alcanzar una solución diplomática con el actual Gobierno de la isla.
«La preferencia de Trump es siempre un acuerdo negociado y pacífico. Esa es siempre nuestra preferencia. Y sigue siendo nuestra preferencia con Cuba», declaró Rubio desde Miami, donde abordaba un avión para asistir a una reunión de la OTAN en Suecia y, posteriormente, visitar India. «Solo soy sincero con ustedes, la probabilidad de que eso ocurra, teniendo en cuenta con quién tratamos ahora mismo, no es alta», añadió.
Los principales asesores de Trump, entre ellos Rubio, el director de la CIA, John Ratcliffe, y otros altos cargos de seguridad nacional, se han reunido con responsables cubanos en los últimos meses para explorar posibles mejoras en las relaciones. Pero la parte estadounidense ha salido decepcionada de esos contactos, lo que ha derivado en nuevas sanciones impuestas al Gobierno cubano en la última semana.
A lo largo de los años, Cuba se ha acostumbrado a «ganar tiempo y esperar a que nos cansemos», dijo Rubio. «No van a poder esperar a que nos cansemos ni ganar tiempo. Vamos muy en serio, estamos muy centrados». Preguntado por si Washington podría recurrir a la fuerza en La Habana para cambiar el sistema político de la isla, Rubio reiteró que se prefiere una solución diplomática, pero subrayó que «el presidente siempre tiene la opción de hacer lo que sea necesario para respaldar y proteger el interés nacional».
Los fiscales federales hicieron pública el miércoles una acusación formal que imputa a Castro haber ordenado el derribo de aviones civiles pilotados por exiliados radicados en Miami en 1996. Los cargos, presentados en secreto por un gran jurado en abril, incluyen asesinato y destrucción de una aeronave.
EURONEWS