Se esperan sojas de entre 1.300 y 1.500 kilos en algunas zonas de Río Negro como consecuencia de la sequía
El girasol en tanto destacó con rendimientos de hasta 1.800 kilos por hectárea
La cosecha de verano en el litoral oeste deja un escenario complejo, con una soja que se ubicará hasta 900 kilos por debajo del punto de equilibrio y resultados económicos comprometidos para los productores. El productor agrícola de Young, Klaus Hartwich, advirtió sobre rindes por debajo de lo esperado en la zona.
En soja, los rendimientos se ubicarán entre 1.300 y 1.500 kilos por hectárea en promedio, lejos de los niveles necesarios para cubrir costos, aseguró Hartwich en entrevista con Valor Agrícola. Tras un verano seco, la falta de lluvias en los primeros días de marzo terminó de definir el resultado de los cultivos. “Ahí se terminaron de cocinar las sojas”, describió.
El impacto económico es significativo, ya que en muchos casos apenas se cubrirán los insumos directos y las rentas. “Vamos a tratar de pagar los insumos y las rentas, pero las labores se pierden”, afirmó, en un contexto donde incluso hay zonas más comprometidas.
En contraste, el girasol aparece como el principal respaldo dentro del esquema productivo. Hartwich destacó rindes cercanos a 1.800 kilos por hectárea y un precio que permitió generar caja. “El girasol hoy nos da aire para seguir funcionando”, sostuvo.
En maíz, los resultados también fueron ajustados, con promedios de unos 4.000 kilos en la zona, aunque algunos lotes mejor ubicados alcanzaron los 6.000 kilos. En esos casos, una leve mejora en el precio permitió acercarse al equilibrio.
De cara a la campaña de invierno, el productor adelantó que mantendrá el área, aunque con cambios en la estrategia. La suba de los fertilizantes —con la urea casi duplicando su valor respecto al año pasado— condiciona las decisiones, mientras que cultivos como la colza y la cebada aparecen como las principales alternativas.
En ese contexto, la colza gana terreno por su precio cercano a los 500 dólares y su facilidad de comercialización, mientras que el trigo pierde competitividad por los altos costos. “Hay que seguir produciendo para salir de este descalce”, señaló.
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