Juan Ángel De La Fuente: «El sector agrícola tiene la madurez de pasar esta crisis con caballerosidad»
El directivo de la Agropecuaria de Dolores se refirió a la zafra de verano, de invierno y varios proyectos de la gremial
Por Hernán T. Zorrilla
—¿Cómo evalúa la actual campaña de verano?
—Sin dudas va a ser un año desafiante, el segundo consecutivo con una ecuación económica difícil. Si uno traza una línea imaginaria desde el sur del Río Negro hasta la mitad de Colonia, el corazón productivo agrícola del Uruguay, fue el más castigado. Si uno recorre la zona este, la zona norte o noreste, con suelos diferentes, fue otra la situación. Pero la zona núcleo, la de mayor potencial, recibió un golpe duro, particularmente Dolores. Eso va a tener dos consecuencias inmediatas. En primer lugar va a haber una merma importante con impacto nacional por los rendimientos, sobre todo comparado con la cosecha anterior. La segunda es económica, porque va a haber dinero que va a faltar, y eso genera una suerte de recesión local porque va a faltar liquidez en el circuito.
—¿Cómo está reaccionando el sector ante este escenario?
—Quiero destacar algo que me parece fundamental: la madurez y tranquilidad con la que el sector oleaginoso del país está atravesando la situación. Luego de 2002 y 2003 fuimos construyendo un sector que no existía en Uruguay y ya ha vivido 5 o 6 crisis, algunas climáticas, otras logísticas y otras de precios. Esto nos hace pasar mejor las tormentas. No veo nerviosismo ni desesperación en ninguno de los integrantes de la cadena. Estuve en Expoactiva y no escuché hablar de corte de la cadena de pagos, de pre conflictos, de desesperación. Ni en el sector financiero público ni privado, ni en los comerciantes de granos ni proveedores de insumos. Todos sabemos que la cadena se va a mover fuerte, son situaciones poco gratas y posiblemente recurramos a reprogramaciones de pagos, el recurso del SIGA y demás, pero nadie está pensando en salir de la actividad. Eso es una construcción cultural del sector agroexportador uruguayo que puede soportar estas situaciones con caballerosidad.
—¿Ve señales concretas de esa resiliencia?
—Sí. Mientras uno está procesando el golpe de la seca, la gente ya está pensando en qué va a sembrar en invierno. Hay productores que incluso le están buscando el lado positivo como que hay muchos nutrientes que la planta no consumió por el estrés hídrico, quedaron en el suelo y es bueno si las lluvias acompañan. Esa es la conducta de un país productivo maduro. Una vez Enrique Baliño nos dijo algo que me quedó grabado: las empresas, las sociedades y las familias fluyen hacia sus diálogos. Y el diálogo del agro uruguayo hoy no es catastrofista.
—Hablando de invierno, ¿qué podemos esperar?
—El doble cultivo prácticamente dejó de ser una opción para convertirse en una necesidad, tanto agronómica como productiva. Es el momento ideal para recuperar parte de los nutrientes que no absorbieron los cultivos de verano. La voluntad de siembra es alta. No tengo números definitivos, pero puedo decir que en la zona de Dolores la gente va a sembrar todo lo que pueda. En cuanto a la colza, es un cultivo que los productores hacen cada día mejor y tiene una ventaja financiera muy concreta: genera un ingreso allá por fines de diciembre o principios de enero que llega en un momento donde todavía no llegaron los cobros de los cultivos de verano y el esfuerzo financiero está hecho. Es muy valioso para el flujo del productor.
—El precio de los combustibles y algunos insumos suman presión, ¿cómo lo analiza?
—Es una preocupación real. El combustible subió y si el conflicto internacional continúa, difícilmente veamos bajas. El precio de los fertilizantes tiene además una característica que pesa mucho hoy: la volatilidad. En este escenario no sé si estoy comprando caro o barato el fertilizante. Lo mismo si estoy fijando alguna posición de venta: tampoco sé si estoy haciendo un buen negocio.
—La ganadería a corral ha ganado espacio en un departamento netamente agricultor como Soriano, ¿cuánto incide esto en el panorama del maíz?
—Los números lo confirman, Soriano hoy es el departamento que más produce carne en el país. Parece contradictorio, pero a más granos más kilos de carne. El productor agrícola tuvo la habilidad de reconvertirse en productor ganadero, algo que quizás era más difícil que adoptar la siembra directa en la década de 1990. Hoy la foto sigue siendo un empuje ganadero grande y desde la Agropecuaria de Dolores estamos trabajando para que esas estructuras cumplan con la normativa y sean productivas en términos de agregar valor al grano convertido en carne. Si mañana hay que pensar una estructura diferente, el productor de la zona ha mostrado que tiene versatilidad.
—Hablemos del proyecto del encalado que está en fase 2, ¿cómo viene?
—El proyecto del encalado es un esfuerzo íntegramente del sector privado, financiado por sponsors de la gremial y que terminará siendo un bien de utilidad pública. Eso, a mi juicio, es uno de los roles más importantes que puede tener un gremio hoy. No esperamos que el Estado haga todo, sino que articulamos y colaboramos generando información que luego pueden usar todos. La primera fase fue demostrar técnicamente que el encalado funciona y sirve, la segunda es mostrar el impacto económico para Uruguay como país productor de alimentos. Con un insumo uruguayo como la cal podemos potenciar la producción, mover industrias y generar políticas públicas de apoyo. La presentación de Expoactiva y de la próxima Rural del Prado apuntan a eso, a comunicarlo a personas de dentro y fuera del rubro.
—Tema riego y represa en el San Salvador, ¿cómo van los avances?
—El rol de la Agropecuaria aquí es articular a los privados, socios y productores en un proyecto que tendría un impacto enorme con una inversión relativamente acotada. Pedimos al Estado que acompañe la construcción de la infraestructura, con el compromiso de que los privados la usen y paguen por el agua. Es imposible regar todo, pero quien tuvo un porcentaje de área bajo riego sabe la estabilidad productiva que genera. Los números preliminares que manejamos indican que el impacto en la cuenca del San Salvador podría ser de entre diez y catorce millones de dólares adicionales al año. Para una comunidad del tamaño de la nuestra, eso es transformador. Hoy tenemos un diálogo muy directo con las autoridades y seguimos empujando para que esto suceda pronto. Cada año que pasa sin la infraestructura de riego es un año que pierde Uruguay de aprovechar el agua que tiene.
—Están preparando una nueva edición del Protagonistas del Agro para este próximo jueves 9 de abril, ¿cómo viene el armado?
— Protagonistas del Agro se renueva cada año con un equipo de trabajo muy profesional y creativo. La idea central es transmitir experiencias y la cultura, bien entendida, no es otra cosa que experiencias que una generación transmite a la siguiente. Esta edición tiene como protagonistas a Alberto Pino, muy conocido en el sector y ahora también por su faceta como influencer gastronómico; Daniel Zerbino, de Cibeles, con una historia propia y familiar ligada al deporte y a Los Andes y un tercer protagonista del que nos sentimos especialmente orgullosos: Martín Olaverry, un ícono del periodismo uruguayo. No fue fácil convencerlo porque siempre está del otro lado del micrófono, pero creemos que el sector tenía una deuda con él y era el momento de saldarla. Los esperamos a todos en Dolores el próximo jueves.
—Y regresa la gira a Estados Unidos, esta vez juntando la recorrida ganadera con la agrícola…
— Sí, ya tenemos más de 30 personas confirmadas y estamos con cupos llenos. Este año, como decís, fusionamos las dos giras en algo que tiene mucho sentido dado que se ha generado una gran integración en la producción de la zona. Siempre digo que uno va a aprender, a construir capital social, a ver cómo trabajan los americanos. Muchas veces volvemos con la confirmación de que acá en Uruguay, con un sistema productivo muy dinámico y sofisticado, estamos yendo por buen camino.
Rurales El País