Frialdad absoluta: lo que revelan la pericia psicológica y los chats de la mamá de Santino
“No contactó con el sufrimiento del niño” y su preocupación era el riesgo de cárcel. “No puedo ir presa, ayudame con esto”, escribía.
Tal como informáramos ayer, en las últimas horas el Juzgado de Primer Turno de Mercedes condenó a Matías Nicolás Andino Rey por «homicidio en la modalidad de comisión por omisión”.
El hombre es el padrastro de Santino David Angelino Duarte, un niño de 1 año y 3 meses que falleció en abril de 2024 y que, tal como se demostró, fue víctima de gravísimos hechos de violencia.
La condena es significativa ya que reafirma el giro que la causa dio en enero de este año, cuando se modificó la figura legal por la que estaba imputado el hombre y también la de la madre del niño.
Hasta entonces, Andino era acusado de «homicidio en calidad de autor», mientras que la madre del pequeño, Isabel Angelino, de 23 años, estaba imputada por «reiterados delitos de violencia doméstica especialmente agravados».
Sin embargo, luego las imputaciones cambiaron: el hombre fue acusado de omisión —por el que acaba de ser condenado— y la mujer pasó a ser señalada como presunta responsable de un delito de «homicidio especialmente agravado» contra su propio hijo. Ambos están en prisión desde la muerte del niño.
Hoy, a las 16:30, se realizará una nueva audiencia con la finalidad de extender la prisión preventiva, mientras se prepara el juicio oral, según informa el medio local Agesor.
Dicho medio también reporta el contenido de las actas de la audiencia en la que fue condenado Andino, que incluyen el testimonio de la psiquiatra que se encargó de las pericias del caso y también parte de los chats que Isabel Angelino intercambió con su pareja mientras su hijo agonizaba en el hospital. Asimismo, ofrece una retrospectiva de las semanas anteriores a la tragedia.
De acuerdo con dicho informe, Isabel Angelino y Matías Andino iniciaron una relación de noviazgo en noviembre de 2023, aunque se conocían y vinculaban desde antes.
Un mes más tarde, Andino conoció formalmente a la familia de su compañera y en marzo de 2024, la pareja inició la convivencia junto al pequeño Santino —fruto de una relación anterior con otro hombre— en la calle Del Cerro de Mercedes. Desde ese momento, Santino pasó a estar al cuidado de la acusada y del ya condenado, Andino, quienes se organizaban para permanecer junto al niño. Angelino decía trabajar y estudiar en un centro educativo local en esa época, dejando a su hijo con Andino cuando se ausentaba por tales motivos.
Hasta ese momento, Isabel vivía en la casa de su madre, Delma Duarte, quien se ocupaba del bebé y “se encargaba prácticamente de todas sus necesidades”. Esta situación cambió cuando la pareja se mudó a otro lugar, ya que la abuela del niño tuvo menos contacto con su nieto.
El presunto accidente
El 3 de abril de 2024, cerca de las 13:00 horas, Andino apareció en moto en el hospital local con el pequeño a cuestas. Dijo que el bebé se le había “caído de la upa” cuando estaba solo con él, y que había llamado por teléfono a su pareja para contarle lo sucedido. Supuestamente, en el momento de los hechos Isabel Angelino no estaba en su casa porque había salido con su madre.
Santino arribo al hospital sin signos vitales, no tenía pulso, no respiraba, presentaba cianosis generalizada y palidez, estaba hipotónico “como un muñeco de trapo”. De inmediato fue atendido por los médicos del lugar, quienes lograron reanimarlo y estabilizarlo. Ya en ese momento, los facultativos notaron señales evidentes de maltrato. Luego, fue trasladado al CTI de Paysandú: tenía muerte cerebral y su deceso era cuestión de días, o de horas.
El 5 de abril de 2024, Santino fue desconectado del soporte vital. En todo momento los médicos de Mercedes y de Paysandú advirtieron que la versión dicha por el padrastro y ratificada por la madre era “una historia inconsistente” e ilógica si se la contrastaba con el cuadro con el cual fue ingresado el pequeño. Tal como informáramos, el niño presentaba fracturas, equimosis y lesiones varias que evidenciaban malos tratos sostenidos en el tiempo. Sobre estas lesiones, la mujer intentó argumentar que se las había hecho el mismo niño “tirándose juguetes encima”.
Conductas extrañas
El informe de Agesor destaca que, tras la hospitalización del niño, la conducta de Andino y Angelino “no fue usual”. Ya informados de que el niño no sobreviviría, no evidenciaron dolor.
“Solo se miraban entre ellos, no expresaron nada, ni cuando se les comunicó que Santino había sufrido un paro cardiorrespiratorio, que estaba sin actividad cerebral, que estaba siendo asistido, y con medicación que hacía que su corazón continuara funcionando, ni siquiera cuando se les dijo que había fallecido”, detalla el informe.