“Cuando se golpea a la educación, se golpea al interior”: una situación que ha encendido las alarmas en el norte del país
Crece la indignación en Salto por el cierre de carreras y el fin de trayectorias educativas
En una contundente exposición escrita ante la Junta Departamental de Salto, la edila Florencia Rivas ha puesto bajo el foco una situación que ha encendido las alarmas en el norte del país: el desmantelamiento de diversas ofertas educativas que, hasta hoy, sostenían el sueño de formación de decenas de jóvenes salteños.
La denuncia de Rivas no se limita a una queja administrativa, sino que describe lo que califica como un «golpe directo» a la estructura social del departamento. Según los datos presentados, más de treinta trayectorias educativas han sido interrumpidas de manera abrupta, dejando a los estudiantes sin alternativas reales para continuar su formación.
UN GOLPE POLÍTICO, NO TÉCNICO
Para la legisladora departamental, no se trata de una falla en el sistema o de un problema de índole técnica. «No es un error administrativo, es una decisión política», subrayó con firmeza. La crítica apunta directamente a una gestión centralista que, según denuncian diversos sectores sociales, ha tomado estas medidas sin un diálogo previo con los actores locales, careciendo de sensibilidad territorial y omitiendo el cálculo del daño social que genera el cierre de estas carreras.
El riesgo es tangible: años de esfuerzo, inversión económica de las familias y proyectos de vida individuales están hoy en un limbo institucional. Cuando una carrera se debilita o se cierra en el interior, el mensaje para el joven es claro: debe abandonar su tierra si quiere progresar.
LA DESCENTRALIZACIÓN EN JAQUE
La noticia ha generado un profundo malestar en la comunidad educativa local, ya que pone en tela de juicio el discurso oficial sobre la descentralización. «La descentralización no puede ser solo un eslogan de campaña o un discurso vacío», reza parte del reclamo. En Salto, la percepción es que el interior del país continúa siendo la «variable de ajuste» predilecta cuando llegan los recortes presupuestarios.
Cada carrera que se cierra representa talento que se expulsa y una oportunidad menos para que el departamento genere sus propios profesionales y técnicos. La defensa de estos espacios educativos se ha transformado ahora en una bandera de resistencia para quienes consideran que el derecho a estudiar y progresar no debería depender del código postal donde se nazca.
«LA EDUCACIÓN NO SE NEGOCIA»
El tono de la exposición en la Junta Departamental fue de urgencia y firmeza. Bajo la consigna de que «Salto merece respeto», se hizo un llamado a las autoridades correspondientes para que reviertan estas medidas que hoy vulneran el derecho a la educación de más de treinta jóvenes que ven su futuro hipotecado.
En un contexto donde el conocimiento es la principal herramienta de desarrollo, el cierre de estas puertas educativas no solo afecta a los alumnos actuales, sino que empobrece el futuro de toda la región. La comunidad salteña se mantiene en alerta, bajo una premisa que parece ser el sentir común: la educación no es una mercancía y, por lo tanto, no se negocia.