El escenario más probable es el de un valor medio del novillo más alto que en 2025
Un escenario internacional en plena reconfiguración, con decisiones de China, Estados Unidos y Brasil que impactan directamente en el comercio global de carne, abre perspectivas favorables para Uruguay. En este contexto, analistas proyectan precios firmes para 2026, con una demanda sostenida y oportunidades comerciales que podrían reposicionar al país en el mapa de destinos, especialmente en el mercado chino.
El año 2026 comenzó más que movido en cuanto a noticias que impactan sobre el mercado internacional de la carne. Primero, la definición de la salvaguarda de China que limita las posibilidades de venta de Brasil a su principal destino; luego, la aclaración de la Aduana china de que todo lo que ingrese en 2026 será considerado dentro de la cuota, echando por tierra el reclamo de Brasil en cuanto a que lo que hubiera sido embarcado antes del 1 de enero, no fuera incluido en la cuenta. Y para completar este contexto transformador, la concreción por parte de Estados Unidos de la ampliación de la cuota a Argentina en 80 mil toneladas adicionales libres de arancel (que se suman a las 20 mil que ya tiene), en cupos trimestrales que no podrán superar las 20 mil toneladas.
El impacto de todas estas decisiones, en un contexto de mercado internacional firme por la relativa escasez de carne vacuna y la avidez de los compradores, fueron analizadas en la conferencia organizada por Tardáguila Agromercados en Agro en Punta.
La conferencia constó de tres partes. En una primera la consultora presentó una nueva herramienta para que los productores ganaderos o los interesados en general accedan a las referencias de precios por departamento de las distintas categorías de reposición y cría (ver nota aparte). En la segunda, el director de Panucci Estudio Contable, el contador Juan José Panucci, profundizó sobre diversas exoneraciones impositivas a las que puede acceder un productor mediante inversiones. Y, finalmente, Tardáguila Agromercados dio su visión respecto a las expectativas de mercado, considerando las condiciones del mercado internacional y la oferta interna.
Luego de un gran año para la ganadería en 2025, las expectativas son de que el escenario siga siendo favorable, con una demanda internacional intensa que mantendrá precios altos para esta proteína. A la avidez que ya se advertía el año pasado desde Estados Unidos y la Unión Europea se suma nuevamente China luego del recorte de las posibilidades de compra en Brasil. Entre los tres suman el destino de alrededor de 85% de las exportaciones uruguayas de carne vacuna.
Considerando menores ventas de Brasil a China -que seguramente determinarán un peso más importante de este país en Estados Unidos- y la cuota adicional otorgada por la Casa Blanca a Argentina, es factible que las ventas de Uruguay se redireccionen en una mayor proporción a China. Luego de un 2025 en el que Estados Unidos y China evolucionaron a la par como destinos de la carne uruguaya, parece probable que el país asiático prevalezca como principal destino este año, tal como ocurría en los primeros años de esta década.
En 2025 la tonelada de carne exportada promedió poco más de US$ 5.000, con una tendencia al alza durante prácticamente todo el año. En enero había promediado US$ 4.689. Este año comenzó mucho más arriba, con un valor medio de prácticamente US$ 5.400. Las señales promisorias del mercado permiten augurar una tendencia positiva que hará que el valor supere con cierta holgura al de 2025. Y el valor de la tonelada exportada es el principal factor que define el precio de los animales a faena en Uruguay.
El precio medio del novillo gordo especial en enero fue de US$ 5,22. El valor del novillo fue 96,8% del de la carne exportada, lo que indica que el mercado en este primer mes del año estuvo recalentado. La brecha histórica entre ambos valores es cercana al 7%. Para mantenerse dentro de la relación promedio el precio del novillo debería haber sido de US$ 5,03.
¿Qué se puede esperar para adelante?
En las próximas semanas, el valor medio de exportación subirá porque los negocios que se están haciendo ahora son a precios superiores, y son los embarques que saldrán del puerto próximamente.
A su vez, también debería haber una relación hacienda/exportación que tienda más al equilibrio histórico de 93%. Esto porque habrá una mayor disponibilidad de novillos de 2-4 dientes, al llegar a esta edad la generación récord de más de 3 millones de terneros.
Con estas expectativas, una proyección conservadora sería un valor medio para el total del año de la tonelada exportada de alrededor de US$ 5.500-5.700. Sería un aumento anual de 10-14%.
Considerando estas proyecciones, que son cautelosas, el valor medio del novillo especial de pastura para el año rondaría los US$ 5,20-5,30 el kilo carcasa. Sería un aumento del entorno de 7% respecto al valor medio de 2025. Una suba proporcionalmente menor que el de la tonelada por el aumento de la oferta doméstica.
Son muchas variables las que están en juego y las incertidumbres muy grandes. Por lo tanto, es bueno manejarse con proyecciones conservadoras. Si luego son superadas, mucho mejor.
“Beneficios muy significativos”
El director de Panucci Estudio Contable, el contador Juan José Panucci, expuso acerca de los beneficios impositivos que se pueden lograr con inversiones en el sector agropecuario. La exoneración tiene un tope de hasta el 90% del Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas (IRAE). “Estamos hablando de beneficios muy significativos”, afirmó.
El contador enumeró otros componentes relevantes, como exoneraciones de Impuesto al Patrimonio, beneficios en tasas portuarias, la posibilidad de importar bienes no competitivos a nivel nacional y la devolución del IVA asociado a las compras de bienes incluidos en el proyecto de inversión. Todo ello configura un esquema integral que puede mejorar sustancialmente la ecuación económica de una empresa.
Panucci aclaró que estos beneficios no están restringidos exclusivamente al productor agropecuario. “Son para cualquier rama de actividad, ya sea agropecuaria, como industria, servicios o el comercio en general”, explicó, aunque reconoció que la charla realizada en Agro en Punta estuvo especialmente orientada al sector agropecuario por el contexto del evento.
El profesional explicó que forman parte de las inversiones elegibles, por ejemplo, la adquisición de bienes muebles o la construcción de inmuebles. A mayor nivel de inversión, mayores son los beneficios, aunque también crecen las responsabilidades asumidas por el contribuyente. “Cuanto más se invierta, mayores son los compromisos que el contribuyente asume”, advirtió.
En ese punto, Panucci dijo que “el Estado no te regala estos beneficios fiscales, sino que lo que trata de hacer es que el contribuyente le dé al país ciertos beneficios”. Entre esos compromisos se incluyen el aumento del personal, una mayor responsabilidad ambiental o el incentivo a las exportaciones, dependiendo de la naturaleza del proyecto.
La Comap tiene la potestad de realizar inspecciones, mientras que los estudios contables deben presentar anualmente los informes de control y seguimiento, demostrando que el contribuyente está cumpliendo con lo comprometido. “Tenemos que demostrarle a la propia Comap que el contribuyente está cumpliendo con sus compromisos”, indicó.
Riego, ganadería y campo natural
Dentro del régimen de promoción de inversiones, Panucci destacó la existencia de indicadores estratégicos que reciben un tratamiento preferencial. En el caso del agro, el riego ocupa un lugar central. “Cuanto más se invierta en riego, más beneficios se van a poder lograr en ese indicador estratégico”, explicó, dado que se trata de una prioridad definida por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.
Además del riego, mencionó otros aspectos valorados positivamente, como la protección de la producción ganadera y la conservación de los campos naturales. En ese sentido, precisó que, si más del 50% de la tierra explotada es campo natural, el proyecto puede acceder a beneficios adicionales.
Finalmente, el contador se refirió al proceso práctico para los productores interesados. Más allá de la documentación, subrayó la importancia del asesoramiento previo. “Lo que necesitamos es cuál es la idea del productor, qué es lo que él desea invertir”, explicó, destacando que muchas veces una idea inicial puede ampliarse para lograr un proyecto más integral y con mayores beneficios fiscales, evitando la fragmentación en múltiples proyectos con compromisos duplicados.
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