Buena zafra de invierno, fuerte desempeño de canola y carinata y señales de alerta para el verano

Buena zafra de invierno, fuerte desempeño de canola y carinata y señales de alerta para el verano

La campaña de cultivos de invierno cerró con resultados destacados en productividad, con un fuerte protagonismo de la canola y la carinata, mientras que la zafra de verano avanza con contrastes marcados entre regiones y una creciente preocupación por la falta de lluvias en el centro y sur del país. En ese escenario, el ingeniero agrónomo Esteban Hoffman, director de Unicampo Uruguay, repasó en diálogo con Valor Agregado de radio Carve el balance del invierno y las principales claves que hoy condicionan a los cultivos de verano.

Hoffman señaló que la zafra de invierno fue “muy buena” y, en algunos casos, cercana a niveles récord de productividad. Trigo y cebada volvieron a mostrar rendimientos elevados, con chacras que superaron las siete toneladas por hectárea, aunque en el caso del trigo el principal problema estuvo asociado a la baja proteína, consecuencia de suelos con escaso aporte de nitrógeno tras una soja récord y un invierno lluvioso. En cebada, en cambio, los niveles de proteína fueron adecuados para la industria maltera, con algunos inconvenientes puntuales.

Dentro del menú invernal, Hoffman destacó el crecimiento de las oleaginosas, en particular la carinata, que alcanzaría un récord de área cosechada cercano a las 35.000 hectáreas. Con rendimientos estimados entre 1.700 y 1.800 kilos por hectárea, tanto canola como carinata se perfilan como los mejores negocios del invierno, en un contexto de precios más ajustados para trigo y cebada y costos de producción elevados. En promedio, cerca de un tercio del área de invierno estuvo ocupada por estas brassicas, lo que permitió mejorar los resultados económicos de muchos planteos.

Al analizar la campaña de verano, Hoffman describió un escenario muy heterogéneo. Al norte del río Negro, particularmente en zonas como Paysandú, Young, la situación hídrica es buena, con maíces de primera en excelente estado, aunque afectados por las altas temperaturas recientes. En contraste, el centro-sur del país, especialmente Soriano, el sur de Río Negro y parte de Colonia, enfrenta un panorama complicado por la escasez de lluvias durante diciembre.

En esas zonas, maíces de primera que venían con potenciales de 10.000 a 11.000 kilos por hectárea vieron reducidas drásticamente sus perspectivas en pocas semanas, e incluso muchos están siendo destinados a picado. Hoffman advirtió que, si no se registran precipitaciones en el corto plazo, las pérdidas económicas en maíz de primera de secano pueden ser importantes, dado el alto costo de producción. En ese marco, remarcó que se consolida la idea de que el maíz temprano debería ser, cada vez más, un cultivo bajo riego, mientras crece el peso de las siembras tardías.

En soja, el panorama es algo más alentador. Los cultivos de primera se encuentran mayormente en etapas vegetativas, con buen nacimiento y margen para recuperarse si las lluvias llegan en enero. Las sojas de segunda, en general, también muestran buen estado, aunque existen problemas puntuales de implantación en áreas sembradas tardíamente, sobre todo detrás de trigo.

Desde el punto de vista económico, Hoffman indicó que los cultivos de invierno, especialmente canola y carinata, dejaron buenos márgenes y permiten un “apalancamiento positivo” de cara al verano.

Para el verano, el maíz aparece como el cultivo con mayor previsibilidad en los números, mientras que la soja sigue expuesta a una mayor incertidumbre de precios. En ese contexto, el director de Unicampo subrayó que Uruguay podría alcanzar un récord de área sembrada de maíz, aunque aclaró que cerca de dos tercios corresponden a siembras tardías realizadas en diciembre, con una parte del área aún pendiente y sujeta a la evolución climática. Entrar a enero con escasas reservas de agua en el suelo, advirtió, representa uno de los principales riesgos de la campaña.

Valor Agrícola