Incautan 415 kilos de cocaína en ruta 26; habría sido valuada en más de dos millones y medio de dólares
Una persecución en la ruta 26 terminó con la incautación de un cargamento de 415 kilos de pasta base de cocaína, que fue hallado dentro de una camioneta en el kilómetro 39 de la ruta 26. El operativo fue realizado por la Policía sanducera con apoyo de la Dirección General de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas (Dgrtid), y generó una respuesta inmediata de las máximas autoridades policiales en la ciudad a fin de supervisar el procedimiento. El valor del cargamento estaría estimado en una cifra superior a los dos millones y medio de dólares.
Según fuentes extraoficiales a las que tuvo acceso EL TELEGRAFO, desde la Dirección General se trabajaba con una línea investigativa en relación al hallazgo en julio pasado de un avión monomotor no identificado, incendiado en las cercanías de la colonia de Colonización Aníbal Sampayo, a la altura del kilómetro 78 de la ruta 26, en la zona de Gallinal.
Dadas las características de ese hecho y la utilización de la ruta 26 como terreno donde se lanzan cargamentos de droga, se trabajó pacientemente en procura de dar con los responsables de la banda criminal detrás de ello.
En ese marco la Policía obtuvo datos que determinaron mantener vigilancia a la posible llegada de una avioneta en la zona adyacente a la ruta 26. Según nuestra fuente, finalmente en la tarde de ayer un aeroplano sobrevoló la zona, y un hombre en tierra le habría indicado con un espejo el lugar donde tiró la carga.
Los bultos fueron acondicionarlos por el mismo individuo en una camioneta Chevrolet doble cabina, y posteriormente tomó dirección al sur del país. Sin embargo, a la altura del kilómetro 39, en la zona del arroyo Araújo, el vehículo fue detenido por personal de la Brigada Rural de la jefatura sanducera, quienes dieron con el importante botín y detuvieron al menos dos personas. Asimismo, habrían sido incautados otros dos rodados vinculados a la maniobra delictiva.
De inmediato se dispuso un importante operativo para el cual se utilizó un número significativo de efectivos de diferentes reparticiones, mientras el Comando “liderado por el jefe de Policía, comisario general (R) Alejandro Sánchez” se dirigió al lugar para supervisar el procedimiento. Desde Montevideo, en tanto, se hicieron presentes autoridades vinculadas a la Dgrtid. Tras cerciorarse algunas medidas de seguridad necesarias, dado el volumen y valor de la carga incautada, se orquestó el traslado de la camioneta desde el punto de detención hasta el taller de la Sección de Apoyo y Trabajo Operativo (SATO), ubicado en el predio de la Comisaría Tercera, en la entrada a la ciudad por el Trébol. Con fuerte custodia de efectivos armados con armas largas y cortas, el camión de traslado ingresó la camioneta hacia el galpón donde se procedió al conteo de la droga hallada y las pericias correspondientes. Pasadas las 20, en tanto, arribó un avión Hércules de la Fuerza Aérea Uruguaya, en que la droga sería trasladada hacia Montevideo.
CASOS RECIENTES EN PAYSANDÚ
Este caso se suma a otros recientes operativos en Paysandú. En el caso de la víspera, la Dirección General de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas presumía que un cargamento de droga sería arrojado desde una aeronave, modalidad ya habitual en el trasiego desde países limítrofes hacia nuestro territorio, para luego ser trasladado en una camioneta. Por ese motivo se montó un operativo que finalizó con la ubicación de la Chevrolet doble cabina en la que llevaban acondicionada la droga. Paralelamente, la Justicia dispuso varios allanamientos en diferentes puntos del país con el objetivo de desbaratar la organización vinculada al caso.
La cantidad de droga –415 kilos– es la incautación más grande de cocaína o precursores realizada en nuestro departamento. Como antecedentes, aún se recuerda el 8 de abril de 2008, cuando en un megaoperativo de la Policía sanducera, el reconocido narcotraficante “asesinado en 2019” Julio César Romero Arguet, apodado “Pichulo”, fue detenido luego de transportar 88 kilos de cocaína que habían sido traídos en una avioneta piloteada por dos bolivianos, que descendió en un predio camino a la Balsa, cerca de Casa Blanca.
Seguido en volumen, se encuentra el procedimiento de octubre de 2023, cuando fueron incautados 44,9 kilos de cocaína que pretendía ser ingresada por la costa del río. En el marco del “Operativo Amanecer” se detuvo a dos personas que arribaban en una chalana, encargados del trasiego para lo que se presume era una organización importante.
En un procedimiento distinto se confiscaron 15 kilos de cocaína ocultos en una camioneta 4×4, con cinco ocupantes “algunos de ellos de nacionalidad argentina”, hechos que muestran la recurrencia de intentos de ingreso de drogas por rutas y vehículos.
LLUVIA DE COCAÍNA
La ruta 26 parece haberse convertido en corredor frecuente del tráfico de drogas que gana terreno en el país, así como también el uso de aviones livianos que ante la ausencia de radares y patrullaje aéreo operan impunemente en áreas rurales.
En 2024, Uruguay incautó alrededor de dos toneladas de cocaína, y fuentes especializadas indican que en cada vuelo clandestino se pueden transportar entre 300 y 500 kilos, dependiendo del modelo de aeronave. Esto implicaría que, solo en un año, podrían haber ingresado al país al menos cuatro avionetas, aunque estimaciones internacionales indican que por cada avión detectado hay otros cuatro que logran pasar desapercibidos.
Los narcos suelen usar el Cessna 210, un monomotor, rápido, con buena autonomía de vuelo “puede llegar hasta países como Paraguay sin necesidad de abastecerse de combustible– y opera cómodamente en pistas cortas y muy rústicas; es el modelo hallado quemado en Gallinal; los Cessna 206 y 182, muy utilizadas en la región por su capacidad de carga y baja firma radar; y los Beechcraft Baron (B-58), un bimotor, más veloz, usado en operaciones de mayor escala.
Estas aeronaves son robadas en países limítrofes o adquiridas mediante testaferros. Algunas veces, los pilotos son secuestrados u obligados a volar cargamentos, como ocurrió en Paraguay meses atrás, donde un piloto fue forzado a trasladarse a Bolivia bajo amenazas. En otro episodio reciente, un grupo comando irrumpió en el aeroclub de Rivera, redujo al personal y robó un Cessna, que horas después apareció abandonado en Paraguay, lo que confirma la participación de organizaciones transnacionales.
PIEZA CLAVE DE LA INVESTIGACIÓN
Lo ocurrido en julio pasado en Paysandú continúa siendo central para los investigadores.
La Policía sanducera encontró un avión monomotor no identificado completamente incendiado en una larga recta del camino, entre montes de una zona forestal. A simple vista, se apreciaba que el avión había aterrizado sin daños estructurales significativos y que luego fue prendido fuego deliberadamente. Un productor de la zona lo halló sobre las 14 horas. Los Bomberos arribaron a las 17 para la inspección. No había personas en los alrededores ni indicios de tripulación.
Según un experto consultado, por la forma del empenaje la aeronave sería una Cessna 210. En el mercado, según equipamiento, su valor va de 150.000 a 450.000 dólares. Vecinos mencionaron que no es raro ver avionetas volando a baja altura en la zona, aunque no siempre es posible distinguir si pertenecen a empresas forestales o a actividades ilícitas.
El Telégrafo